Morelia, Michoacán
Sin la reconstrucción de infraestructura dañada, sin un modelo híbrido (a distancia y presencial), sin la dotación de insumos sanitarios y sin un modelo pedagógico de recuperación de conocimientos, un regreso a clases de educación básica será un desastre total y una verdadera desgracia, refirió Érik Avilés Martínez, presidente de Mexicanos Primero en Michoacán.
En entrevista para Primera Plana Radio, el investigador recalcó que todo apunta a que el eventual retorno a las aulas de 1.3 millones de infantes inscritos en las instituciones de educación básica, sería “irreflexivo” sin el arropamiento necesario de las dependencias estatales y federales encargadas del seguimiento educativo.
“No hay condiciones para el regreso a clases, es una medida que se dicta desde el escritorio y la hamaca, cuando deberían ser ellos, las autoridades quienes deberían estar construyendo condiciones para ello”, expresó.

Avilés Martínez resaltó que ya suman más de 500 días sin clases presenciales, periodo en el que las escuelas fueron saqueadas por la delincuencia organizada: no hay luz porque se robaron los cables, no hay agua potable porque se robaron los tubos de cobre y en algunos casos no hay ni butacas, según lo expresado por el presidente michoacano de Mexicanos Primero.
En tanto, el especialista en temas educativos recalcó que en plena ascendencia de la tercera ola de contagios de covid, el retorno a clases representaría la movilidad de un millón 300 mil alumnos, 100 mil trabajadores del sector educativos y dos millones de padres de familia, que sin condiciones sanitarias en las escuelas, representaría una catástrofe sanitaria.



