Foto: ACG

Morelia, Michoacán / Víctor Ruiz

La violencia política en razón de género sigue estando latente en las comunidades indígenas de Michoacán, pues aunque las mujeres suelen iniciar las luchas sociales, se mantienen sin ocupar cargos públicos importantes.

Lo anterior lo expresó la integrante de la Red de Abogadas y Promotoras Indígenas por una Vida Libre de Violencia en Michoacán, Marianela Baltazar Téllez, quien junto a sus compañeras acaba de concluir una serie de talleres al respecto en cinco comunidades de distintos puntos del estado.

“Nos encontramos con que sirve de poco que las mujeres vayan al frente en las luchas, pues al final se invisibiliza su labor porque las autoridades siguen siendo hombres, entonces nos preguntamos por qué no están esas mujeres en los concejos indígenas, comisarías de bienes ejidales o en las jefaturas de tenencia”.

Al trabajar con mujeres de Zitácuaro, Santa Fe de la Laguna, Ihuatzio, Nicolás Romero y Salvador Escalante, refirió que encontraron en común que se sigue desplazando a la mujer de la vida política, por lo que no están en cargos de decisión.

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Baltazar Téllez lamentó que siga persistiendo la idea de que las mujeres no son aptas para estar en puestos de elección, pero que además, en las comunidades indígenas se acentúa la violencia social hacia ellas.

“A las mujeres se les involucra en chismes y eso lleva al linchamiento social, al desprestigio, a las amenazas e inclusive hasta llegar a la violencia física”.

Un ejemplo reciente de lo anterior, añadió, es la violencia política en razón de género que se ejerció sobre la jefa de tenencia de Zirahuén, Flor Árciga Ramírez, quien fue destituida por la Comisión de Representación Ciudadana por una pugna para evitar que la demarcación se rija por usos y costumbres.


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