Caos en Morelia: vacunación se convierte en vorágine

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Morelia, Michoacán

Este lunes en la capital michoacana, tras el anuncio de que hoy terminaría la aplicación de la segunda dosis de la vacuna anticovid a los adultos mayores de 60 y más, miles de morelianos acudieron de último minuto en busca de su preciada inyección, pero como la Secretaría del Bienestar decidió abrir sólo dos centros de atención para ello, el caos y la zozobra se apoderó del proceso.

Aunque se había pedido a los ciudadanos que atendieran un calendario según el cual, tenían un día específico para acudir por su refuerzo, dependiendo del día en que se les aplicó la primera inoculación, durante los días pasados los centros de vacunación estuvieron vacíos, y fue recién hasta hoy, al recibir la noticia de que cerraría esta fase, que los ciudadanos decidieron abarrotar los únicos dos centros que, por alguna razón, las autoridades a cargo del proceso decidieron establecer este lunes, a pesar de lo previsible de la situación.

En el centro de vacunación instalado en Ciudad Universitaria en estos momentos se vive una situación incontrolable de desorden y confusión, la cual se evidencia al divisar una fila que rodea la mitad del perímetro del extenso local universitario, con miles de adultos mayores que se apostaron ahí desde primeras horas y se preparan para sufrir las inclemencias del sol de verano.

En la Avenida Universidad, a donde da la entrada a las instalaciones de vacunación, los vehículos se encuentran completamente varados, ya que a pesar de la urgencia generada por la confusión y frustración de miles de ciudadanos, ni un solo agente de tránsito de la ciudad ha llegado a cumplir con sus labores, y filas de vehículos han convertido la vía en un estacionamiento que crece más y más, ya que los adultos mayores, desesperados, tienen bloqueado el paso.

De muy mala gana, con grosero trato, ausencia total de conocimiento y rasgos prepotentes, los agentes de la Secretaría de Bienestar dispuestos para ordenar el caos reinante hacen a los adultos mayores formarse, desformarse y volverse a formar, en un laberinto interminable e inexpugnable en donde los ánimos se van exacerbando y el peligro es inminente ante la posibilidad de que la salud de algunos de los ciudadanos que esperan se vea afectada, como ya sucedió con un adulto mayor, que entre la confusión y las correteadas se tropezó, cayó y murió en medio de este pandemonio.

Mientras tanto, ninguna de las autoridades involucradas en la vacunación ha sabido dar alguna solución o alternativa que, en tiempo real, amenaza con provocar un conflicto social que podría evitarse con un acto de gestión, es decir, con el cumplimiento del trabajo de los miles de funcionarios públicos que reciben altos salarios a cargo del erario para hacerlo.