Los Ángeles, EU
Por primera vez la transmisión de los premios Óscar tuvo una audiencia menor a 10 millones de personas, lo que significó una caída del 58% en comparación con los 23,6 millones, el mínimo histórico que sintonizó la gala el año pasado.
La caída en el rating de espectadores ilustra una vez más una tendencia en esta dirección en todas las galas de premios. Vale recordar que las audiencias de los Emmy de septiembre pasado y de los Grammy de marzo también registraron los niveles más bajos de la historia. La teleaudiencia de los Globos de Oro en febrero, en tanto, se hundió un 60% respecto del año anterior.
Los premios se transmitieron por primera vez desde una estación de tren ubicada en el centro de Los Ángeles, en un ambiente más íntimo que únicamente albergó a los nominados y sus invitados.

Al evento presencial solo acudieron 170 personas. Los invitados fueron rotando de mesas y se les permitió no usar mascarillas cuando las cámaras estaban prendidas.
Con las salas de cine cerradas la mayor parte del año y varias películas con actores de renombre pospuestas, la ceremonia fue, en realidad, aburrida, sin un anfitrión que aportara un poco de humor, con presentadores poco atractivos, agradecimientos muy largos y extenuantes y ausencia del elemento músicas, pues los candidatos a obtener el Óscar a la mejor canción no aparecieron en el escenario como se había anunciado.







