Aguililla, Michoacán
“No vengo a regañar a nadie, la Iglesia no tiene condiciones para organizar a la sociedad e interrumpir la batalla, pero será un hospital ante la guerra que se vive”, sentenció Franco Coppola, representante del Vaticano en México durante su visita a Aguililla, foco rojo de inseguridad de la Tierra Caliente en Michoacán.
En conferencia de prensa, posterior a encabezar una misa en el municipio calentano, el nuncio apostólico expresó que el mundo está en guerra y como un ser humano tiene claro lo que puede y lo que no puede hacer, resaltando que el papel de la Iglesia no será regañar a las células delincuenciales que azotan la zona, sino emitir un mensaje de paz.
“Sé lo que puedo y no puedo hacer, no está a la alcance de la Iglesia organizar a la sociedad para interrumpir la batalla y la guerra. El Papa Francisco lo dijo bien claro: la iglesia será el hospital de campaña, eso significa que el mundo está en guerra, nosotros no podemos y no es nuestro papel meternos en la guerra, pero estamos al lado de campo de batalla para socorrer heridos”, reflexionó el religioso.

Franco Coppola enfatizó que espera que con su mensaje de paz los habitantes de Aguililla se sientan acompañados.
“Ese es el único mensaje que quiero dar con mi visita, que sepan que no están solos ni serán abandonados”, concluyó.
Aguililla se ha convertido en un foco rojo de inseguridad de la Tierra Caliente, está en disputa de dos carteles delincuenciales que se pelean la plaza. Previo a la visita del nuncio, el municipio estuvo incomunicado por tres meses, ya que las bandas delincuenciales cortaron las vías de comunicación terrestre. Nadie entró ni salió en automóvil durante más de 90 días.







