Washington, EU
Como “totalmente injusta” calificó el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la situación del líder opositor ruso Alexéi Navalni, quien comenzó una huelga de hambre el 31 de marzo, en protesta por la negativa de los servicios penitenciarios de permitir que un médico de confianza lo examine.
El opositor, de 44 años, ha perdido 17 kilos desde que ingresó en prisión el pasado febrero, y 9 desde que dejó de ingerir alimentos, por lo que su salud se ha deteriorada.
En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram el rival más importante de Putin alertó que las autoridades carcelarias han amenazado con comenzar a alimentarlo de forma forzada, si no cesa su huelga de hambre, y adelantó que el deterioro de su salud podría estar relacionado con el envenenamiento que sufrió en agosto pasado.
Los aliados de Navalni, por su parte, denunciaron que las autoridades penitenciarias están “matando lentamente” al político, quien cumple una condena de dos años y medio de prisión por un antiguo caso penal.
En tanto, Rusia rechazó hoy lunes las advertencias de los países occidentales que prometen una respuesta firme si llegara a morir Alexéi Navalni.
“No podemos aceptar esas declaraciones de los representantes de otros gobiernos”, declaró a los periodistas el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al considerar que el tema “no debe tener mayor interés” para ellos. “No seguimos el estado de salud de los prisioneros rusos”, añadió.




