Ciudad de México
La segunda caravana migrante de 2021, compuesta principalmente por cientos de adultos jóvenes y mujeres con niño, partió ayer martes de la ciudad de San Pedro Sula, departamento de Cortés, Honduras, hacia la frontera con Guatemala, con el propósito de cruzar hacia México y llegar a Estados Unidos, donde el demócrata Joe Biden ha prometido una política “más humana” ante esta problemática.
Para escapar del impacto de la pandemia y de las inundaciones de noviembre causadas por dos huracanes los miembros de la caravana, entre los que figuran niños no acompañados, salieron de la terminal de autobuses de San Pedro Sula rumbo al pueblo de Corinto, en la frontera entre Honduras y Guatemala, y se verán obligados a recorrer una distancia aproximada de 114 kilómetros a pie y bajo el sol.

Frente a esta la situación, el Gobierno de Guatemala anunció un estado de prevención en 5 de los 22 departamentos del país para contener la posible llegada de migrantes hondureños.
El presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei firmó un decreto que indica que los indocumentados cruzarán las fronteras del país sin cumplir con “los requisitos legales que se exigen por parte de las autoridades migratorias, ni con las medidas sanitarias”.
De acuerdo con el gobierno guatemalteco, la caravana migrante y la pandemia resultan una bomba de tiempo.
“Podrían poner en peligro a la población y autoridades de Guatemala, inclusive a los propios migrantes a quienes también se les debe proteger”.




