Washington, EU
Según un estudio dado a conocer ayer miércoles por autoridades sanitarias de Estados Unidos, llevar dos cubrebocas superpuestos o uno quirúrgico más ajustado de lo normal ofrece una protección reforzada contra la difusión del coronavirus a través del aire.
Como se sabe, la mascarilla reduce de forma importante la exhalación de pequeñas gotas por parte de las personas infectadas y disminuye la exposición a estas partículas entre las personas no contaminadas, sin embargo, los cubrebocas de tela y los quirúrgicos, usadas de manera independientes, suelen quedar más sueltos y aumentan el riesgo de que el aire se escape por los lados.
En enero, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) realizaron simulaciones en un laboratorio y se pudo comprobar que con una mascarilla de tela superpuesta a una quirúrgica se logra bloquear el 92.5% de los aerosoles expulsados por una tos, mientras que usadas de forma independiente ninguna de las dos rebasó el 45% de efectividad.

El éxito de un tapaboca quirúrgico ajustado al rostro o de plástico, con un protector de nylon, llega a un 64.5%.
“Eso quiere decir que estas mascarillas funcionan y que lo hacen mejor cuando están dobles o ajustadas correctamente”, reiteró Rochelle Walensky, la directora de los CDC, durante una conferencia de prensa.
La comunidad científica coincide en que cuando alguien habla o respira proyecta unas gotas muy finas que, contrariamente a lo que se cree, pueden recorrer varios metros.







