Ágora
La designación del candidato a la gubernatura de Michoacán se le enredó a Morena. Los madruguetes que, cada uno con su gente, lanzaron los aspirantes Cristóbal Arias y Raúl Morón, sólo sirvieron para revelar una realidad que ya todos conocíamos: la confusión que priva en ese partido, tanto en el ámbito nacional como estatal.
Tan enredadas están las cosas que se empieza a perfilar el nombramiento de un nuevo contendiente, que podría ser una mujer o algún integrante de la sociedad civil. Es decir, una figura que ayude a refrescar el caldeado ambiente que se nota en ese instituto.
Más allá de que ni Arias ni Morón son candidatos idóneos, lo cierto es que Morena no ha sabido hilar fino para tejer una candidatura propositiva, que satisfaga las necesidades de todos los grupos.
Esto se debe, en gran parte, a que Morena carece de una militancia sólida, pues quienes lo integran sólo están ahí por el reparto de puestos y no porque verdaderamente tengan un compromiso con el ideario de ese partido, si es que tiene alguno.
Si hace todavía unos meses se podía decir que Morena tenía la gubernatura prácticamente en el bolsillo (algo que todavía se dice) hoy las cosas ya no están tan seguras y eso se debe, en gran medida, a la falta de decisión de la dirigencia nacional y al comportamiento de sus diferentes aspirantes.
Podemos decir, en este sentido, que tanto Arias como Morón se han encargado de debilitar aún más el peso de Morena, pues con sus actitudes han propiciado una cierta desilusión entre los mismos simpatizantes.
La guerra sucia que han emprendido los dos nos ha mostrado aspirantes poco idóneos para buscar el voto popular, con carrereas públicas en entredicho, Arias por la señal de fracaso que ha representado casi toda su vida política, Morón por la grisura con que ha encarnado la mayoría de sus cargos, amén de la imagen de violencia que lo persigue desde que se hizo líder del magisterio democrático.
Hoy Morena está en una encrucijada: o calma los ánimos de sus aspirantes y lleva las negociaciones por la vía institucional o deja que ese partido termine por su canibalizado por la inmensa cantidad de gente que aspira a un hueso presupuestal.
No parece fácil ninguna de las dos medidas: en cada uno de ellas habrá ganadores y perdedores y ya se sabe que estos últimos no son fáciles de tratar, menos en un partido en el que solo se entra para ganar al amparo de la sombra del presidente.








Es muy certero el artículo. Ambos personajes son impresentables. Raúl Morón es un hampón que se subió al carro de MORENA y llegó por el efecto obradorista en 2018. Su gestión como Presidente Municipal ha sido desastrosa. Es un corrupto porro disfrazado de morenista. Prepotente y arrogante. Su equipo de trabajo está integrado por personajes corruptos, perredistas y priístas disfrazados, también de morenistas.
Por otra parte, Cristóbal Arias es incondicional de Cuauhtemoc Cárdenas y está siendo apoyado por Monreal. Arias no tiene antecedentes que lo ubiquen como un verdadero obradorista, sino como un oportunista de la más pura cepa priísta. Las prácticas de ambos suspirantes a las gubernaturas son las típicas priístas: el destape con acarreados y mítines con incondicionales. En la realidad el obradorismo michoacano desprecia a este tipo de personajes y su postulación garantizará la derorta para MORENA en la gubernatura.
Esta situación ha hecho que la alternativa para Michoacán no esté en MORENA sino en el PT. La propuesta de este partido, en la persona de Reginaldo Sandoval, otorga una mayor garantía de cambio en el Estado. Es un hombre preparado y estimado en muchas regiones del Estado. MORENA se negó a considerarlo para una candidatura de unidad. MORENA en el Estado es un club de Tobi. De no haber sido por el obradorismo y la participación ciudadana, MORENA no hubiera llegado a la obtención de votos que logró en 2018. El parido está en manos de chamacos mafiosos sin expariencia ni preparación política y como bien dices a la caza de puestos. El delegado de bienestar, Roberto Pantoja, es un inepto abogado de quinta, sin experiencia y que llegó a la Delegación por su amistad con Gabriel García Hernández, con el único mérito de haber sido el presidente del Partido en el Estado en 2018.
El panorama político para 2018 es sombrío y resulta dudoso el triunfo de MORENA en Michoacán si el proceso sigue siendo manejado por Mario Delgado con la inercia prianista que lo caracteriza actualmente.
Cabe enfatizar que el obradorismio está muy fuerte en este Estado. Esto no quiere decir que MORENA tenga la misma característica. MORENA ha despreciado el obradorismo y cerrado sus puertas a la participación de ciudadanos que apoyan la 4T. Su arrogancia es insultante y el obradorismo les puede dar la espalda y apoyar al PT. Lo que te puedo garantizar es que el obradorismo apoyará a MORENA en las diputaciones Federales por el llamado del Presidente a este voto para mantener la continuidad de la 4T. La falta de propuestas de los prianistas y lacayos amarillos y anaranjados, hace que exista una alta probabilidad que se gane la mayorÍa del legislativo en el Estado, aunque las propuestas de MORENA sean execrables como es de suponer que pasará.
Un saludo afectuoso.