Orlando CarrioLa Habana, Cuba

El nacimiento de una torre Eiffel en La Habana es el resultado de un hecho casual, de una inspiración de artistas locos que terminan rendidos ante una obra que ha causado la admiración de muchos.

Jorge Enrique Salgado, un herrero de 52 años que aprende el oficio de trabajar los metales junto a su padre, decide un día de 2019 levantar en la azotea de su casa en el municipio habanero de Arroyo Naranjo un tubo para colocar una NanoStation, equipo inalámbrico de conexión de datos muy popular en Cuba que, en lo sucesivo, le permitiría a su joven hijo captar las señales de Internet generadas por una red WIFI pública de un parque cercano.

Sin embargo, el proyecto enseguida pasa a mayores. Sin recordar con exactitud quién le da tan descabellada idea y sin un propósito claro en mente, Salgado empieza a ensamblar lo que sería la primera torre Eiffel de esta ciudad capital, a pesar de que solo ha visto esta singular creación de Alexandre Gustave Eiffel, con una altura final de 324 metros de altura, en fotos y películas.

“Para hacer la torre mi hijo descargó de Internet modelos, maquetas, fotos… y juntos buscamos el método más rápido y fácil —comenta Salgado en una entrevista hecho pública por el portal El Toque—. Me di cuenta de que la torre original fue armada con partes desmontable y yo me limité a reproducir el procedimiento tras comprar o rescatar varias piezas de rejas de hierro. Llevamos los planos originales del proyecto parisino a la escala de acuerdo al tamaño que iba a tener nuestra torre. En dos meses concretamos todo.”

Curiosamente, en la nueva torre Eiffel nunca es puesta una antena, como estaba previsto en el plan inicial, pues el padre y el hijo temen arruinar la estética de una creación que ya ha tomado vida propia. Por el contrario, sí se instala en el faro de su cúpula un foco de gran potencia LED blanco y su parte de abajo es iluminada con lámparas de halógeno, propias de los automóviles, las cuales ofrecen una luz amarillenta.

Por cierto, Jorge Enrique Salgado es un creador ambicioso. A mediados de este año pone en venta su torre Eiffel, pues “mi sueño es hacer ahora una mucho más grandes”.

Foto: Reuters

Además de la torre habanera, han existido en Cuba tres más: una de madera en la ciudad de Santa Clara, otra en el Paseo del Prado de Cienfuegos, la cual se levanta en la década del 50 para festejar las navidades, y otra, nunca concluida, en Caibarién, en la provincia de Villa Clara, la única que se mantiene en pie en la actualidad.

A nivel internacional se han hecho unas 17 réplicas de la torre Eiffel, las cuales propician un formidable vértigo visual y le regalan un modelo a seguir a los egos más entusiastas que todo lo planean de manera grande y desquiciante.

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