Infraestructura para personas con discapacidad motriz, un derecho humano: Vania Montes

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Morelia, Michoacán

Lo más importante para una persona con discapacidad es que se le considere en el diseño de la infraestructura, ya sea pública o privada, para poder desarrollar sin problemas su vida, considera Vania Montes Camarena, quien padece del síndrome de hiperlaxitud articular y una luxación congénita de cadera.

Vania relató a Primera Plana que incluso para actividades que resultan tan cotidianas para todas las personas, como ir a un concierto o salir a divertirse con sus amigos, pueden verse obstaculizadas para las personas con discapacidad motriz por la falta de infraestructura.

“Lo ideal es que pudiera ir a Red Hot a echarme unas cervezas y no estar preocupada porque el baño está en el segundo piso”, ejemplificó y explicó que por el padecimiento con el que cuenta, sus músculos se van deteriorando y esto le impide subir escaleras y caminar con fluidez.

“Los derechos para todos los mexicanos están consagrados en la Constitución Política, en ella se dice que a ninguna persona se le puede discriminar, que todas las instancias públicas deben tener accesibilidad, pero eso solo está plasmado en un documento, finalmente no es una realidad”, lamentó la licenciada en Derecho y pasante en Lengua y Literaturas Hispánicas.

Vania Montes Camarena

Se trata de tener las mismas condiciones

Vania Montes refirió que en nuestro país los derechos humanos de las personas con discapacidad se violan sistemáticamente. No hay transporte público especializado, los edificios que albergan oficinas, museos y espacios de esparcimiento no cuentan con infraestructura adecuada.

“Estoy convencida de que con la infraestructura nosotros nos la arreglamos en todo lo demás. Si puedo ser autónoma, puedo conseguir una beca para estudiar o trabajo. Si me pones en igualdad de condiciones con los demás, tendríamos las mismas oportunidades”, explicó.

A Vania, de 38 años de edad, la discapacidad músculo esquelética no le impidió aprender a manejar a los 25 años y valerse por sí sola para trasladarse, sin embargo detesta que la falta de empatía de la ciudadanía se refleje en acciones como no respetar los espacios públicos destinados a las personas con discapacidad.

La importancia de la familia

“Por lo menos ahora, enfatiza, a los discapacitados ya no nos esconden. Antes hasta las familias se avergonzaban de tener a una persona discapacitada en su núcleo”, dijo.

Vania reconoce que su vida ha sido privilegiada, el acompañamiento familiar ha sido trascendental para no advertir ninguna diferencia con el resto de la población, ya que usar bastón, caminar lento y con dificultad no le impidió tocar un “pedacito de la luna”, uno de sus mayores sueños y para el cual ahorró gran parte de su sueldo, con lo que pudo cumplir con la ilusión de viajar a Estados Unidos y acudir a la NASA.

Actualmente Montes Camarena toma nueve pastillas diarias para minimizar los efectos de la enfermedad y gasta cerca de 5 mil pesos aproximadamente al mes en su padecimiento. Considera que es un privilegio poder costearlo, ya que el 10 por ciento de la población mexicana tiene algún tipo de discapacidad, pero ni el uno por ciento cuenta con las posibilidad económica para solventar terapias físicas, psicológicas, comprar medicamentos o alguno de los aparatos requeridos, como es su caso.

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