Fotos: Melissa García

Melissa García – Morelia, Michoacán

Patricia llegó al Santuario de la Virgen de Guadalupe como cada año, a pedir por la salud de su hijo; hoy particularmente por un tratamiento que le van a realizar. “Vengo a pedirle a la Virgen que mi hijo salga con éxito”, comparte la mujer con voz temblorosa, mientras mira al pequeño Gael, a quien la insuficiencia renal le ha mermado la vida desde que nació.

A pesar del resguardo policial que hay la zona desde el 19 de noviembre por razones de la pandemia y las celebraciones guadalupanas que ya se acercan, Patricia vino al recinto religioso con la ilusión de ver a la Morena del Tepeyac. El cerco que mantienen hombres con uniforme oficial, más allá de prohibir la presencia de mercaderes, pareciera que inhibe la devoción guadalupana más significativa entre la mayoría de mexicanos.

Acompañada de su madre, la joven de 39 años de edad, coloca a Gael junto a la estatua de cantera de la Virgen de Guadalupe que se encuentra en el atrio del templo. “Sonríe Gael, saluda”, le pide al niño mientras la abuela le reacomoda el sarape que cubre su traje de manta, de nueva cuenta la imagen se plasma una y otra vez en el teléfono mientras Gael levanta la mano y tras mostrar el signo de “peace and love” baja del montículo.

“Este año ha sido diferente por todo lo de la pandemia, porque ha habido muchas personas que han fallecido, en realidad el día de la Virgen es día de fiesta, pero en esta ocasión será de mucha nostalgia.

Venimos a pedirle a la Virgen que todo salga bien. Para que esté bien, para que mejore, para que sus riñones estén mejor, que él físicamente esté bien y que no llegue a la diálisis como dicen en el Seguro”.

A Gael le diagnosticaron insuficiencia renal desde los cinco meses de nacido, a pesar de no tener una expectativa de vida, el pequeño ha sobrevivido cinco años, los médicos jamás le dieron a Patricia alguna esperanza, “ha sido Dios y la Virgen de Guadalupe, quienes lo mantienen con vida”, dice la madre. La fe y la devoción de su familia va más allá de cualquier diagnóstico, afirma.

La pandemia, una prueba de fe

Este es un año de oportunidad, de prueba, de fe, destaca Jorge Aguilar Padilla, rector del Santuario de la Virgen de Guadalupe. “La Virgen nos está pidiendo que creamos en ella, porque nos decimos marianos, pero estamos medio lejos, sobre todo al no llevar a cabo los sacramentos”, lamenta al externar su convencimiento de que pandemia es una prueba muy fuerte, pero de ser posible se debe hacer una visita a la Reina de México, menciona.

Las puertas principales del Santuario de Guadalupe estarán cerradas durante las celebraciones, pero la entrada lateral permanecerá abierta, para que el día 11 y 12 de diciembre la feligresía pueda acudir de manera ordenada y acatando la medidas de seguridad sanitarias indicadas.

Habrá un cerco para que en grupos de 25 personas los fieles puedan entrar al recinto a ver a la Virgen Morena, a la que desde 1708 se le erigió el Santuario y que a pesar de ser terminado hasta 1915, tiene tres siglos llenos de devoción.

Las misas programadas para el 12 de diciembre serán a las 08:00, 13:00 y 18:00 horas, todas serán transmitidas a través de las redes sociales del Arzobispado de Morelia, indica el sacerdote Aguilar Padilla. Sin embargo, se permitirá la presencia de máximo 25 a 40 personas. Las Mañanitas a la Virgen del Tepeyac se le cantarán a las 23:00 horas del día 11 y a las 06:00 horas del día 12, mismas que se podrán seguir por facebook.

Durante los días que corren del mes de diciembre se han presentado pocos peregrinos, a quienes se les permite la entrada ya que “no se puede matar la fe del pueblo que tanto quiere a la Madre”.

En esta época el Santuario llega a recibir alrededor de cien mil devotos, si no es que más, sin embargo, hoy la consagración debe ser doméstica, en familia, una oportunidad que puede unir los hogares y reafirmar la fe, explica.

El Rector Jorge Aguilar Padilla, con 46 años de vida sacerdotal, siete de ellos consagrados al Santuario de la Virgen de Guadalupe, resalta que los seres humanos han dañado mucho a la tierra; considera que los males que padecemos, terremotos, enfermedades, la propia pandemia, “son en gran parte porque le pegamos a la tierra y ésta reacciona, saca su fuerza, y eso mismo pide Dios, que las personas saquen su fuerza para ver si se convierten”.

Este año, ni peregrinaciones ni verbenas

La Calzada Fray Antonio de San Miguel (San Diego) y la Avenida Madero hoy no son escenario de las peregrinaciones previas al 12 de diciembre. No se ven los huaches vestidos de Juan Diego, tampoco a las guares de trenza larga y ropón bordado.

No están los penitentes que cada año, días antes de la gran fiesta, se desplazan hincados hasta el templo guadalupano para agradecer a la Virgen Morena por sus infinitos milagros. La consagración como ha pedido la Iglesia Católica, debe ser desde casa, en el entorno familiar, reforzando los lazos de sangre y la fe en el creador.


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