Nos tienen como pordioseros: pacientes del ISSSTE

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Juan Antonio Magallán – Morelia, Michoacán

Antes de las 4:00 horas la fila comienza. Pacientes acuden a consulta general y surtido de medicamento en la clínica del ISSSTE en la colonia La Soledad, en Morelia.

Algunos van por padecimientos generales, otros a surtir medicamento para su hipertensión, diabetes y padecimientos crónicos. Todos a la espera de que el cadenero hospitalario los deje pasar.

“Dicen que abren a las 6:00, pero aquí nos tienen en el frío. Nos tienen como pordioseros”, se escucha decir a una persona de la tercera edad que aguarda impaciente en la fila, pasadas las 6:30 horas.

La llegada

La charla matutina de vaivenes de la vida. Gente abrigada, los que se quedaron dormidos siguen llegando, pero hay quien asegura que está ahí desde las 4:00 horas para recibir atención médica por la que le descuentan en cada quincena.

El frío cala en el pecho, y todos aguardan. En Morelia, nueve grados centígrados.

Brazos cruzados, no queda más, hay que esperar para tener su medicamento.

Para el cansancio de pies, unos asemejan un baile de rodillas, otros se sientan en las banquetas o en banquitos portátiles.

Del cadenero, nada se sabe, hay que tomarse pastillas para no desesperar.

“Que todavía no llega el que trae la llave“, se murmura en la caseta de vigilancia, mientras amanece poco a poco.

“A mí me alargaron la cita. La tenía en marzo antes de la pandemia, pero la doctora estaba de vacaciones. Luego me la pasaron a noviembre y un día antes me llamaron para cambiarla hasta abril”, narra una de las pacientes de la fila que acude por insulina.

A la entrada

6:43, por fin pasan los pacientes.

Un primer filtro. Hay que hacer otra fila. Una para consulta y medicamento y otra para laboratorio. No faltan los gandallas que se quieren saltar el orden. “Para atrás a la fila, nosotros llevamos horas esperando”, grita una señora de la tercera edad.

Adentro, la sana distancia no existe. La gente se amontona. Logran pasar, el frío cesó. Otra espera para que las consultoras comiencen.

No vino

Pasados quince minutos, sale una enfermera.

“La doctora que los iba a atender no vino. Y no avisaron en archivo. Los atenderá otra doctora. Por favor vayan a su consultorio”, señala con voz firme y la odisea de los pacientes continúa, para entonces el reloj marca las 7:30 horas.

9:00 horas otra fila. La farmacia y 90 minutos más de espera para que los pacientes obtengan su medicamento, la cara y mirada es de desasosiego. Los que llegaron a las 4:00 horas, saldrán a las 10:30.

“Para esto, mejor me voy al sistema privado”, se quejaba un señor de la tercera edad.

-“Pues vaya señor, nadie lo tiene a fuerza”, fue la respuesta de una trabajadora del ISSSTE.

Con cara molesta y ojerosos, así se van los derechohabientes del sistema de salud, algunos por cierto, sin el medicamento que fueron a buscar, “porque no hay”.

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