FOTOS: ACG

Morelia, Michoacán

Un grupo de varias decenas de madres y padres marcha desde Palacio de Gobierno hasta Palacio de Justicia para exigir que les permitan ver a sus hijos, ya que el Poder Judicial de Michoacán les impide hacerlo desde que inició la pandemia de COVID-19.

La marcha pacífica es una nueva medida emprendida por estos mamás y papás que no tienen la guardia y custodia de sus hijos, pero conservan la patria potestad y con ello el derecho a convivir con ellos, lo cual es también un derecho fundamental de los menores, que legalmente se considera un interés superior.

A pesar de ello, desde que iniciaron las medidas de confinamiento por la llegada de la pandemia mundial a Michoacán, el Poder Judicial decidió cerrar el Centro de Convivencia Familiar, y no previó la manera de garantizar las garantías constitucionales de estos padres e hijos, y al pasar de los meses y entrar en la Nueva Convivencia, no solamente no se reabrió el lugar destinado para los encuentros familiares, sino que aún no se toma medida alguna para que puedan verse.

A ocho meses del inicio de la epidemia en el estado, y ante la inminencia de que esta situación podría durar años, los ciudadanos vienen exigiendo que se les autorice encontrarse con sus hijos, recordando su entera disposición a someterse a todas las medidas sanitarias que las autoridades consideren necesarias.

La marcha silenciosa “Nadie me va devolver los días que no vi a mi hij@” es un nuevo intento de los progenitores integrados en el colectivo Mamás y papás en custodia de que se respeten y garanticen sus derechos y los de sus menores hijos, pues declaran que no existe nueva normalidad ni nueva convivencia en la que no quepa el amor entre ellos y sus pequeños.


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