Melissa García – Morelia, Michoacán
La división de poderes que enmarca el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, conocido también como Constitución de Apatzingán de 1814, se opone a la centralización y ejecución del poder a través de una sola persona o corporación, como hoy se refleja en la Presidencia de México, subrayó el diputado Omar Carreón Abud.
En el mensaje que brindó durante la conmemoración de la Constitución de 1814, a nombre de la Septuagésima Cuarta Legislatura el priísta aseguró que la vulneración de la división de poderes es un principio de tiranía:
“Hoy la Cámara de Diputados del país, empujada por su mayoría, cumple servilmente la voluntad presidencial,· por lo que la división de poderes rueda por el suelo, mientras que la nación entera contempla estupefacta el espectáculo”.
Recalcó que el documento de Apatzingán fue muy claro, sin embargo en estos días, deslizó, tranquilamente lo podrían catalogar de haber sido redactado “por corruptos que quieren regresar al pasado”.

La Constitución de 1814 avisora nuestra debacle actual
De manera visionaria, calificó, la Constitución de 1814 refleja la falta de seguridad para los ciudadanos, y hoy vemos cómo los asesinatos violentos colman al país y rebasan todos los antecedentes registrados, mientras que la propiedad está severamente amenazada por las nuevas leyes anticonstitucionales de la extinción de dominio, evaluó.
Pero eso no es todo, advirtió el legislador, pues la característica fundamental del país, la que lo divide y atormenta, es precisamente, reafirmó, la desigualdad y el injusto reparto de la riqueza social.
“Ni la igualdad ni la equidad existen, porque la inmensa mayoría de los mexicanos se debaten en la enfermedad, el hambre y la ignorancia”.

Pandemia ha revelado nuestras deficiencias
Por otra parte, se refirió a la crisis causada por el virus SARS-CoV-2, valorando que ésta no encuentra políticas atenuantes.
“El hambre no se topa con un programa enérgico de distribución de alimentos a toda la población sin ingresos, y la educación, ya deficiente desde hace años, transcurre con sucedáneos improvisados que no pueden ocultar su inutilidad total”, añadió.
Concluyó que urgen políticas públicas que procuren un empleo para todos, y recalcó que se necesitan salarios dignos, así como obras públicas para pueblos y colonias pobres, aunado a la educación y buenos servicios médicos.







