Morelia, Michoacán

Ante el rebasamiento del Estado Mexicano para atender la violencia, se empatarán intereses de la ciudadanía, representantes de iglesias, empresariado e instituciones públicas, porque en medio de la barbarie es posible alcanzar la paz con paciencia y la fuerza creadora del amor, consideró Antonio Rojas Ávila, maestro en políticas públicas e integrante del Consejo para la Construcción de la Paz y la Reconciliación de Michoacán.

En entrevista para Primera Plana, el especialista resaltó que a un año de la instalación del Consejo, que empezó con apenas 9 miembros representantes del culto, los tres poderes y empresarios, ahora se amplió a medio centenar de integrantes, quienes diseñarán en lo sucesivo, acciones para impactar en la reconstrucción del tejido social y por ende, encontrar la paz en la entidad.

Rojas Ávila clarificó que encontrar la paz no es sinónimo de combatir a la delincuencia organizada, que es uno de los factores que mayor violencia genera en México, para ello, conceptualizó los dos tipos de paz: positiva y negativa, auxiliándose de la postura teórica del sociólogo noruego Johan Galtung.

“La paz negativa es la paz de los cementerios, podemos llegar ahí desde la seguridad pública, pero lo único que encontraremos es esto que estamos viviendo. Por otro lado, existe la paz positiva que significa el esfuerzo de toda la sociedad, la sociedad que se organiza para construir el tejido social, cuando confluyen intereses de personas para organizarse lo mejor que se pueda y eso es justamente lo que está fallando en México y es lo que buscamos hacer en el Consejo, una construcción de la paz positiva”.

El especialista en ingeniería de la paz citó al filósofo argentino Cesáreo Morales al puntualizar que la paz se finca sobre el “Estado de Supervivencia”, que en el caso de México está rebasado por la violencia del crimen organizado y la globalización, por ello se requiere la construcción de mecanismo alternos que podrían ser capaces de volver al origen: la reconstrucción de valores humanos.

Antonio Rojas puntualizó que a un año de instalación del Consejo, se han logrado poner en marcha 18 Centros Escucha (con la proyección de tener 40) y 20 centros para tratamiento de personas adictas, los primeros pasos para ir buscando la paz en Michoacán.

Sin triunfalismos, el académico resaltó que la paz no se encontrará con una fórmula mágica, sino con la participación ciudadana, cuyos integrantes podrán encontrar intereses comunes y generar acciones conjuntas a través del Consejo.

“Hay que pensar cómo ampliar el Consejo, incluir más voces, construir metodologías, hay antecedentes a nivel mundial que señalan que sí se puede, pero solo se logrará incluyendo a los ciudadanos para que se sientan parte de la sociedad”.

Por último, invitó a la ciudadanía a participar y tener paciencia porque engarzar intereses llevará su tiempo, pero nunca es tarde para imaginar “cosas chingonas” que se construyan desde el amor.

“Hay que tener la capacidad de imaginar y a pesar de que las cosas pueden estar muy mal; en donde exista el amor brotará la solidaridad, la nobleza y la creatividad para construir un país ejemplar, porque la violencia no es normal y podemos ser libres con la fuerza del amor y lo que quieras compartir con los demás”.


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