“La violencia entre lesbianas es una realidad. La Fiscalía del Estado adolece de tener un área especializada en violencia homosexual”.
Morelia, Michoacán
En lo que fue anunciado como el primer divorcio de una pareja de lesbianas, Celeste Maldonado Zavala y Mariana Aguirre Flores decidieron disolver la unión que juraron duraría toda la vida, luego de contraer matrimonio el 9 de marzo de 2012 en la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, sin embargo en Michoacán ya se han registrado nueve divorcios entre parejas del mismo sexo, incluyéndolas.
Comencemos por el final
La invitación a medios de comunicación para presenciar el “primer divorcio entre homosexuales” trae consigo un cúmulo importante de reporteros, camarógrafos, fotógrafos y uno que otro curioso. El llamado fue en punto de las 12:00 del día en las oficinas del Registro Civil que se encuentra en la esquina entre las calles 20 de Noviembre y Serapio Rendón, en el Centro Histórico de Morelia.
Celeste

Con el cobijo del mediodía, Celeste llega primero, acompañada de su abogado y al menos tres amigas lesbianas. Con la entereza de quien va a firmar una decisión tomada, respira al ver, bajo los lentes oscuros que porta, la audiencia mediática que la espera, mientras refiere que la violencia familiar entre lesbianas también es una realidad.
“De ambos lados hubo violencia; ese fue el motivo principal por el cual decidimos separarnos” expuso.
De común acuerdo, el vínculo matrimonial se disolvió en tan solo ocho días, bajo un trámite que fue sencillo, a decir de la misma Celeste. La decisión estaba tomada: así como tuvieron la opción de casarse, para que se reconocieran los derechos legales de ambas, asimismo determinaron separarse, ya que no tuvieron hijos, ni contaban con bienes inmuebles compartidos.

A pesar de vivir violencia física, psicológica y económica, Celeste determinó no buscar ayuda en las instancias gubernamentales que ofrecen acompañamiento al sector femenino. No obstante, para ella, la legislación también debería estar encaminada a que grupos minoritarios como el LGBTI+ tenga una fiscalía especializada en violencia homosexual.
Abogada de profesión, al igual que su expareja, Celeste asegura que las leyes deben aplicarse igual para cualquier ciudadano, sea heterosexual o no, pues no existe diferencia legal alguna entre lo que es la orientación sexual y la sociedad en general.
“Una pareja gay es igual que una pareja heterosexual; no hay diferencia, es la libertad de cada persona y cada pareja, todos venimos a ser felices”.

Con 29 años de edad, Celeste reconoce que si el amor toca a su puerta, abrirá de nuevo el corazón, aunque la experiencia del matrimonio trajo consigo aprendizajes que seguramente ponderará en el futuro.
Mariana

Para Mariana, la relación se desgastó, hubo, de un lado y del otro, desacuerdos, no así violencia, por lo menos para ella, que ha diferencia de su ex esposa considera que el motivo de su separación fue la falta de entendimiento que se fue dando durante los casi nueve años que estuvieron juntas.
El trato que recibieron al solicitar la disolución del vínculo matrimonial fue conforme lo establece en el Código Familiar del Estado; no fue diferente a cualquier otro divorcio.
“Considero que un matrimonio homosexual es lo mismo que uno heterosexual: ambos pueden tener los mismos problemas, las mismas diferencias y al final de cuentas recurrimos a la misma instancia que es el divorcio. No lo veo malo, está bien que nos traten como iguales”, evalúa.

El amor que se juraron en marzo del 2012 desapareció, indica bajo una risa nerviosa y un tapabocas que esconde su rostro. No sabe por qué los medios de comunicación llegaron a presenciar la firma de su divorcio, ya que al ser un trámite administrativo y al no ser una persona pública, considera que el suceso debió ser un asunto personal.
Nada fuera de lo normal

En Michoacán se han registrado, hasta este 21 de septiembre, nueve divorcios entre parejas del mismo sexo. El primero de ellos se suscitó el 10 de julio de 2017 entre dos hombres; posteriormente en 2019 se presentaron otras cinco separaciones, mientras que durante este 2020 la estadística retrata un divorcio realizado en enero y dos en septiembre. La mayoría de estas disoluciones son entre mujeres.
El matrimonio igualitario en Michoacán se adicionó al Código Familiar mediante la reforma del 17 de Mayo de 2016. Antes de esa fecha ya se habían celebrado 13 enlaces entre parejas del mismo sexo bajo la figura del amparo. A partir de 2016 estos enlaces conyugales aumentaron de manera considerable, pues a la fecha existen 231 matrimonios entre hombres y 360 matrimonios entre mujeres, según datos del Registro Civil del Estado.







