Zaira Mora – Morelia, Michoacán
No importa si eres hombre o mujer, niño o niña, si de zapatos nuevos se trata, tus pobres pies casi siempre sufren, aunque sean del número correcto que calzas; al ser nuevos siempre pagamos factura.
Por eso aquí te contamos algunas soluciones para acabar con el problema, ¡para que puedas disfrutar de tus zapatos!

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El talco te ayudará a mejorar la fricción entre el pie y el zapato. Asegúrate de ponerte los zapatos inmediatamente después de aplicar el talco. Si no vas a llevar calcetines, procura que tus pies estén bien secos.


Usa calcetines gruesos, ya que un poco de calor hace que el material con el que está hecho el zapato se expanda, haciéndolo más maleable. Échale calor con un secador de cabello, camina unos minutos y repite la acción de ser necesario.

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Aplica desodorante, ya que huesos laterales de los pies, el talón y los dedos son las áreas más afectadas por el roce de los zapatos. Aplica un poco de desodorante en roll on sobre ellas y así eliminarás la fricción producida entre el zapato y tus pies.


Mete tus zapatos en el congelador. ¡Si!, leíste bien: pon una bolsa con agua en cada zapato y mételos al congelador. Déjalos ahí toda una noche, pues los zapatos se irán ensanchando a medida que el agua se convierte en hielo.


Utiliza alcohol, rocíalo dentro del zapato y cuando esté húmedo rellénalos con tanto papel como te sea posible, apretándolo dentro del zapato. Deja actuar toda la noche. Retira el papel y ponte los zapatos para que se amolden a la forma de tu pie.








