EL OJO AVIZOR

Por Antonio Rojas Ávila

Al parecer nuestros dos principales mandatarios, el estatal y el federal, siguen tendencias completamente opuestas en lo que a gestión de la epidemia de COVID-19 se refiere, y mientras uno se ha consagrado a la lucha por salvar el mayor número de vidas michoacanas posible, el otro ha priorizado su proyecto nacional y no ha dejado de pedir a la gente que salga a las calles, para que pase lo que tenga que pasar, pues “así son las pandemias”, como dijo hoy en su conferencia de prensa mañanera.

Y lo cierto es que lo que piensan los ciudadanos de este estado sobre ambas posiciones se refleja cada vez con mayor claridad en las encuestas, en las que la aprobación de la gestión pandémica de Silvano Aureoles no ha dejado de subir desde que aquel 21 de marzo en que se declaró oficialmente que el COVID-19 había llegado a Michoacán, mientras que la reprobación del manejo de la crisis sanitaria nacional tampoco ha dejado de aumentar desde su inicio el 27 de febrero pasado, al grado que en la actualidad la gran mayoría de michoacanos que aplaude las acciones del gobernador, duplica a la minoría que avala las del presidente.

Así lo confirma el más reciente sondeo de la prestigiosa casa encuestadora Mitofsky, realizado sobre una muestra representativa de 2 mil michoacanos mayores de 18 años, entre el 17 y el 19 de julio de 2020, que evidencia cómo al principio de la crisis sanitaria el Decreto de Confinamiento Obligatorio impuesto por el gobernante perredista generó resistencia, ante la gran desinformación entre la sociedad michoacana respecto tanto de la gravedad y letalidad del COVID-19, como de los verdaderos alcances del decreto, el cual fue tachado de una falsa inconstitucionalidad por parte de legisladores estatales y federales de Morena, así como por sus alcaldes, que mostraron la pobreza de su conocimiento de la Constitución Mexicana y las leyes.

Sin embargo, la polémica no duró más que un mes, después de que el presidente López Obrador, que al parecer sí conoce las leyes, fue el primero en validar las acciones del gobernador michoacano, y luego el Poder Judicial de la Federación confirmó la constitucionalidad y legalidad del decreto. Al mismo tiempo, gracias a la experiencia de Lázaro Cárdenas y de otras partes del país, se empezó a reconocer la voracidad del nuevo coronavirus, y su capacidad de matar, con lo que rápidamente la tendencia a desaprobar al gobernador Aureoles por una supuesta exageración en el despliegue desde todos los sectores de gobierno de acciones de prevención y mitigación se invirtió, pues el virus que parecía “inofensivo”, discurso respaldado diariamente por el presidente López Obrador, que lleva desde entonces diciendo que la epidemia “ya mero acaba” en México, se reveló como un enemigo mortal.

Desde entonces la aprobación del manejo de la pandemia de Silvano Aureoles no dejó de crecer a toda velocidad, llegando a mediados de este mes a un récord de 61%, 10 puntos por encima de la mayoría absoluta de los michoacanos.

Mientras tanto, la opinión sobre la gestión presidencial de la epidemia sufrió un comportamiento exactamente contrario, aunque en este caso López Obrador siempre salió reprobado en la evaluación de los michoacanos (con 51% de desaprobación en abril) y, de manera lógica, apenas en mayo comenzó la sociedad michoacana a hacerse consciente de la magnitud del peligro, la aprobación del presidente se fue a pique, llegando en estos momentos a 36.1%, y con 60.4% de los ciudadanos de Michoacán condenando su actuación, prácticamente la misma cantidad de personas que respaldan el despliegue de acciones del gobernador del estado.

Y lo que resulta llamativo es cómo sólo los michoacanos que se declaran morenistas aprueban la gestión de la pandemia de AMLO (91.2%) mientras que todos los partidarios de la oposición lo reprueban enérgicamente (79.8% del PRI, 88.9% del PRD y 96.6% del PAN), así como todos los demás, que se declaran apartidistas (73%). También todos los grupos de edades y de cualquier nivel de ingreso o instrucción se inclinan por desaprobar al presidente.

Por el contrario, todos los sectores sociales aprueban mayoritariamente a Silvano Aureoles en el tema del coronavirus, con la única excepción de los morenistas, en donde incluso la desaprobación sólo llega a 57.4%, mientras que los de su partido, el PRD, manifiestan su cerrado apoyo (93.7%), y los priístas y panistas tienen una opinión muy favorable (77.9% y 67%, respectivamente), al igual que los apartidistas (62.6%). En cuanto a los niveles de ingreso, crece la aprobación del gobernador muy significativamente cuanto mayor es el grado de estudios de los ciudadanos.

En cuanto al género, los hombres tienden a una mayor desaprobación, respecto al sexo femenino, de cualquiera de los dos gobernantes, pero en el caso de Aureoles la tendencia de las michoacanas a aplaudir su gestión del COVID-19 es mucho mayor (71.1%), mientras que los michoacanos también lo respaldan mayoritariamente, pero en una intensidad notablemente menor (49.4%).

Y todo esto viene a impactar directamente en la popularidad general de ambos mandatarios dentro del estado, con lo que Silvano Aureoles pasó de un 19.6% antes de la pandemia a un actual 34%, lo que significa un crecimiento de 73.5%, al tiempo que López Obrador bajó de 56% a 45.8% en el mismo periodo, lo que le significó perder al 18.2% de sus seguidores en Michoacán.

Para el presidente de México el cambio de opinión de los ciudadanos en Michoacán es especialmente significativo, ya que se invirtió la tendencia a su favor después de estos meses de pandemia, pues mientras en febrero la mayoría de los michoacanos estaba a su favor (56%) ahora son más los que lo reprueban (53%), lo que amenaza directamente sus intenciones de hacer que su partido se apodere del poder político sobre estas tierras purépechas en 2021.

#LasCosasComoSon

Queda claro que Silvano Aureoles y Andrés Manuel López Obrador van en tendencia opuesta en el corazón de los michoacanos, y aunque esta encuesta no divulgó su nivel de significancia y su margen de error, para poder asumir la validez de las reglas de la inferencia estadística, ya son varios los estudios de opinión que han confirmado estas mismas tendencias.

Mientras todos al parecer tenemos muy en claro la posición del gobernador de Michoacán frente a la pandemia, sigue siendo una nebulosa qué es lo que pretende el presidente de México con su discurso anticientífico, moralizante y altamente politizado sobre esta amenaza a la salud y la vida de los mexicanos, que nada tendría que ver con la política si no fuera por su insistencia y terquedad con llevarlo todo a esta arena.


El autor es politólogo maestro y doctorante en Políticas Públicas, especializado en Comunicación Política.

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