Juan Antonio Magallán – Morelia, Michoacán
La conclusión de la primera etapa de acabados del Teatro Mariano Matamoros de Morelia pone en el escenario inmediato su próxima inauguración, antes de que concluya la administración del gobernador Silvano Aureoles Conejo, luego de más de 10 años de iniciada la construcción. No obstante, aún está pendiente la aclaración de más de 158 millones de pesos que se inyectaron al proyecto antes de que el actual gobierno retomara la obra y que estaban observados por falta de transparencia.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) informó sobre la conclusión de la primera etapa de acabados del inmueble, a través de la ejecución de cinco contratos para la restauración y obra civil de la fachada y el portal que había permanecido cerrado al público durante nueve años, catalogado como Monumento Histórico, así como la renovación total del interior del recinto, según fue informado de manera oficial hace una semana. No obstante, aún no se ha detallado cuáles fueron las empresas encargadas de la rehabilitación del inmueble.
Con estas obras, se asegura que están ya listos los camerinos, los sanitarios del sótano, el vestíbulo, la dulcería, los muros de la sala teatral, mezanine y las áreas de usos múltiples, todo ello con la aprobación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El Teatro Mariano Matamoros es una obra pública que estaba prevista para ser inaugurada en el año 2010, en el marco de la celebración del Bicentenario del Inicio de la Independencia de México. Leonel Godoy era el gobernador y se creó un fideicomiso (que en un primer momento contenía 33 millones de pesos), del cual quedó al frente Cuauhtémoc Cárdenas Batel, hermano del exgobernador Lázaro Cárdenas Batel.
Los años lo tapan todo

Al transcurrir de los años, se detectó varios subejercicios en la obra entre 2009 y 2013, en los que se invertiría cerca de 225 millones de pesos, y tras una serie de embrollos y un nulo avance en los trabajos el fideicomiso se disolvió. El hijo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano demandó al Gobierno del Estado por 2 millones de pesos, alegando “incumplimiento de contrato”, en un proceso judicial que sigue su curso. No obstante, se observó 158 millones de pesos que no fueron comprobados en su momento, que quedaron volando.
En el arranque de estas primeras obras, las autoridades estatales de ese entonces resaltaron que la inversión para el teatro no sería superior a los 33 millones de pesos; ahora la danza de las cifras indica que van cerca de 400 millones de pesos invertidos, que muchos catalogaron como el mayor de todos los elefantes blancos de Morelia, cuyo monto total no se ha conocido a ciencia cierta, porque el fideicomiso se disolvió en 2015, se creó otro nuevo y la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) archivó el expediente, y ahora que el nuevo titular de este organismo fiscalizador quiso tomar cartas en el asunto, el proceso ya prescribió.
El compromiso estaría por cumplirse

Con la llegada de Silvano Aureoles Conejo a la gubernatura de Michoacán en 2015, la conclusión de la edificación del teatro fue uno de los compromisos, y en marzo de 2016 se lanzó el anuncio de 10 mil millones de pesos para obras de infraestructura en Morelia. Fueron recursos gestionados por Aureoles Conejo ante la Federación para la modernización de la capital michoacana; dentro del paquete de obras se incluía el teatro Mariano Matamoros.
En 2017, la SCOP anunció que se invertiría en el inmueble 137 millones de pesos durante la administración del gobernador Aureoles, y cada año se anunciaba como el de su esperada apertura, primero en 2018, luego en 2019. Ahora 2020 es un año en que se ve una luz para que los morelianos puedan disfrutar de un teatro reconstruido.

Para la primera etapa, la SCOP destinó 27 millones de pesos (para fachada y obra civil). En la segunda etapa se utilizó otros 20 millones, y para acabados y equipamiento se requerirá 90 millones más, sumando los 137 millones acordados.
Derivado de las primeras acciones de construcción, el 12 de diciembre de 2017 se logró la reapertura del Portal Matamoros, luego de ocho años de estar cerrado al tránsito peatonal.

En la historia de la edificación del teatro, las versiones de presunta corrupción han rondado a la obra. El gobernador Silvano Aureoles aclaró al respecto que esta vez tanto la Secretaría de Contraloría del Estado de Michoacán (Secoem) como la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) realizan los procesos correspondientes para un permanente seguimiento de la inversión en la obra, lo que en sus palabras asegura que “quien sea responsable, se dará a conocer”.
Un expediente que nunca entró a la ruta jurídica

A principios de 2020, el flamante titular de la ASM, Miguel Ángel Aguirre Abellaneda, expuso ante los medios de comunicación que el expediente jurídico sobre la investigación de la construcción del teatro en el periodo de Cuauhtémoc Cárdenas Batel como encargado del fideicomiso, nunca fue enviado al área jurídica del órgano fiscalizador.
Aguirre Abellaneda reveló que el documento con el que se investigarían las observaciones por más de 158 millones de pesos de la obra nunca vio la luz y quedó archivado en un cajón, por lo que el proceso ya prescribió y la ASM queda imposibilitada para judicializar el expediente.
“La prescripción no me permite hacer absolutamente nada. La dejaron prescribir; más o menos tiene dos o tres años de prescripción, sino hasta más”, señaló el auditor en enero pasado.
¿Y la Fiscalía Anticorrupción?

Entre todo el accidentado proceso de reconstrucción del Teatro Mariano Matamoros, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Michoacán ha señalado que no ha investigado el caso, ya que algún funcionario o ciudadano debe interponer una denuncia, por lo que a 10 años del arranque de la obra no hay responsables de un probable desfalco multimillonario al erario público en administraciones anteriores.
Hoy, en el gobierno de Silvano Aureoles, parece encenderse una luz al final del túnel para que el Teatro Mariano Matamoros por fin sea inaugurado. Se dice que sería una de las sedes principales del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y de otros eventos culturales y artísticos de relevancia mundial y nacional en la capital michoacana.

No obstante quedará la duda: ¿Qué pasó con los 158 millones de pesos que quedaron volando en administraciones pasadas? El expediente ya prescribió y no hay forma legal de fincar responsabilidades. La pregunta que muchos se hacen es:
¿habrá pesado un apellido de abolengo?











