Zona Cero
Por Eva E. Arreola
Con el destape franco y abierto de Roberto Pantoja Arzola, delegado Estatal de Programas para el Bienestar en el Estado de Michoacán, primero en un medio de comunicación estatal y luego en sus redes sociales, arrecia la carnicería al interior de Morena en el camino a la candidatura a Gobernador para las elecciones del 2021.
Movimientos al interior del partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, donde las acusaciones salieron a relucir cuando el senador Cristóbal Arias señaló que “el fuego amigo” viene del Palacio Municipal de Morelia, donde despacha Raúl Morón Orozco, quien estaría preparando la caballería contra sus adversarios.
Aunque este último no tiene militancia, sus intenciones de llegar al Solio de Ocampo no son un secreto, y para lograrlo ha instruido a su equipo cercano para hacerse llegar de lo necesario, instrumentando y tejiendo una red, usando todos los recursos que tiene disponibles para generar empatía o simpatía entre los votantes.
Eso es, por una parte, porque mientras se desgarra las vestiduras por ser “el mejor perfil político”, es omiso en la implementación de medidas eficaces para contener la epidemia en la capital michoacana, en desacato permanente de las indicaciones de las autoridades sanitarias que con método científico han determinado una serie de acciones que, por ejemplo, surtieron un efecto positivo en el Puerto de Lázaro Cárdenas donde se logró romper la cadena de contagio. Nuevo dicho: candil de la política, oscuridad para quienes gobierna.
Con apenas 20 intervenciones en las 118 veces que ha estado registrado como asistente en el pleno del Senado, el presidente de la Comisión de Gobernación, Cristóbal Arias se ha mantenido más bien gris en su actividad política y de resultados para el estado.
En donde sí le echó toda la carne al asador fue en redes sociales donde, a través de miles de pesos invertidos en publicidad posicionó su fan page en Facebook, la cual hoy acumula 100 mil seguidores, cuando hace apenas unos cuantos meses tenía apenas 3 mil (sí Senador, nos dimos cuenta), salvo las teorías conspirativas de “comploj”, se encuentra desaparecido de la vida pública.
Preocupa que, quien más derecho y franco dijo que si la quiere, no pueda ser responsable ni siquiera de su propia seguridad y salud, mucho menos de quienes se encuentran a su lado; apenas hace unos días, Roberto Pantoja, en sus propias redes publicó fotografías en entrega de apoyos a grupos vulnerables, sin cubrebocas y sin mantener la sana distancia, vulnerando así las reglas básicas para no contagiarse de COVID-19.
Flaca, muy flaca la caballada en Morena para las próximas elecciones. A ojo de buen cubero, llegarán en pedazos al proceso electoral, desgastados y divididos, ávidos de poder y con un alto grado de soberbia que les costará el fracaso en las urnas.







