Por Heliodoro Gil Corona
Todo indica que la migración del club deportivo “Monarcas Morelia” a Mazatlán, Sinaloa, es un hecho irreversible, solo falta hacerlo oficial de parte del Grupo Salinas, dueños de la empresa televisiva Tv-Azteca. La decisión tomada no solo tendrá consecuencias directas para la afición futbolera sino serios efectos para todos los michoacanos, que van desde lo histórico, pasando por lo económico y por supuesto también en el ámbito social. Bien podemos aplicar el adagio popular en el cual se anula toda expectativa: La decisión significa “borrón y cuenta cero”.
La historia del futbol profesional en Morelia cierra el telón. De un plumazo el Grupo Salinas da por terminado a casi 39 años de convivencia deportiva, encuentros familiares, discusiones entre amigos y aficionados, escuchar las porras a favor de los canarios, luego a los monarcas, el aplauso a los jugadores emblemáticos del momento, degustar los antojitos y fritangas, el grito tradicional “ese el de las chelas” y escuchar la tradicional canción de “Juan Colorado”, entre otros modos de expresión popular. A todo esto y más los aztecos nos dieron en la torre.
El equipo Morelia gradualmente fue creando un rico acervo de cultura deportiva y catarsis social forjada a través de los años. Desde el 26 de julio de 1981 a nuestros días paso a paso se fue erigiendo en un espacio público de valores tangibles e intangibles alrededor de la sana práctica del futbol profesional.
Desde los inicios del club Atlético Morelia contó con empresarios que lograron un nivel de pertenencia permitiendo crear y posicionar con paciencia y perseverancia la marca de futbol Morelia, con socios como Guillermo Villicaña, Edmundo Sixtos y Nicandro Ortiz, luego de 1982 a 1996 teniendo como único dueño a Nicandro Ortiz Gaspar, para luego en el invierno de 1996 dar paso a los actuales propietarios Grupo Salinas con el mote de “Monarcas Morelia”. Parece que la transición de “Canarios” a “Monarcas” fue la muerte anunciada del futbol profesional en Michoacán.
Cómo olvidar a jugadores emblemáticos como Félix “El Oso” Madrigal, Jaime “El Capi” Salgado, Jorge “Purépero” Tapia y Horacio Rocha, de la primera camada del ascenso a la primera división. Seguirán siendo parte del capital histórico del futbol estatal y nacional, jugadores como José Luis Cáceres, Mario Díaz, Juan Carlos Vera, Javier “Pastor” Lozano, Marco Antonio Figueroa, Mario “Mudo” Juárez, Damián Álvarez, Claudio “Claudiño” Da Silva y Miguel Sabah.
Permanecerán en la memoria michoacana deportistas de futbol como Darío Franco, Ángel David Comizzo, Alex “El Brinquitos” Fernández, Heriberto Ramón Morales, Carlos Pavón, Carlos Adrián Morales, Aldo Lea, Omar Trujillo, Moisés Muñoz, Adolfo “Bofo” Bautista, Rafael Márquez Lugo, Elías Hernández y Raúl Ruidíaz.
Vamos a tener siempre presentes a entrenadores de importante trayectoria en el futbol mexicano que contribuyeron a generar valor agregado a la franquicia profesional denominada “Monarcas Morelia”. Se pueden citar a técnicos como Antonio “La Tota” Carbajal, Enrique “El Ojitos” Meza, Rubén Omar Romano, Luis Fernando Tena, Ricardo Ferreti, Tomás Boy, Roberto Hernández y Pablo Guede.
Hubo también mudas históricas. El equipo Morelia cambió de sede del estadio Venustiano Carranza al nuevo estadio Morelos el 9 de julio de 1989. Transitó de un inmueble con un aforo de poco más de 20 mil personas a otro de mayor capacidad de más de 40 mil.
Los resultados deportivos como “Monarcas Morelia” quedarán consignados en la historia deportiva nacional, pero por ahora con ninguna posibilidad de refrendarlos o acrecentarlos. Hagamos un breve recuento. El Morelia fue campeón de invierno de la liga mexicana en diciembre del año 2000, en el torneo de apertura 2002 logró un subcampeonato, en este mismo año fue subcampeón de la copa Campeones de Concacaf y en el torneo clausura 2011 de nueva cuenta obtuvo otro subcampeonato en el futbol mexicano.
El costo económico del éxodo del club “Monarcas Morelia” desde luego que va en detrimento de las condiciones socioeconómicas del municipio de Morelia y de la entidad, que afectará de manera adversa las actividades vinculadas al turismo, el transporte y el comercio tanto formal como informal.
En lo concerniente a las actividades relacionadas a las turísticas varios son los aspectos que hay que destacar. La migración del Morelia a Sinaloa le pega en forma directa a la marca “Monarcas” asociada al nombre de la ciudad capital y a uno de los distintivos clave geoturisticos del país y otros lugares del mundo. Marca que como se describió fue fraguándose con la participación de empresarios michoacanos, el gobierno estatal y los ciudadanos aficionados a esta insigne actividad deportiva. Hoy día esta marca deportiva se negoció al mejor postor.
Claro que hay consecuencias materiales. Los hoteles, moteles y diversos lugares de alojamiento, las fondas, puestos de tacos y alimentos rápidos, hasta expendios de cerveza, cantinas, bares y centros nocturnos, además de los distintos productos y bebidas que se expenden en el interior del estadio, ingresan a la categoría económica de “borrón y cuenta cero”. Es decir, los sitios de alojamiento, el pequeño comercio y las grandes marcas patrocinadoras de publicidad fija, semifija y de marketing mediante medios de comunicación electrónica y digital, dirán adiós a este negocio en Michoacán.
Los daños también alcanzan a las actividades de transporte foráneo y urbano con motivo de los encuentros quincenales de futbol del equipo Morelia. Bajarán los flujos de pasajeros de ciudades del interior del estado y municipios de entidades vecinas de Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes y de la Ciudad de México. Incluso habrá una disminución de consumo de productos de los aficionados que se trasladaban en vehículos particulares, que va desde el suministro de gasolina, compra de alimentos y bebidas, cigarrillo y botanas hasta gastos en cervezas y bebidas alcohólicas.
Los daños económicos y sociales vinculados al futbol profesional son irreversibles en la entidad. Estimamos que la salida del equipo “Monarcas Morelia” representa una pérdida económica por diversas actividades relacionadas de por el orden de 4 mil 500 millones de pesos anuales, con una merma de empleos formales e informales de alrededor de 9 mil trabajos en Michoacán.
Sin embargo, el daño social se convierte en la estela mayor en los proyectos aspiracionales de los jóvenes michoacanos. Los futbolistas profesionales de “Monarcas Morelia” han sido imagen, referentes, motivo de la práctica del futbol y un espacio deportivo de importantes ingresos para los jugadores y sus familias.
Muchos jóvenes con base en esta actividad deportiva han fincado sus proyectos aspiracionales de mejora familiar, anhelando a ganar buenos ingresos, contar con comodidades económicas, disponer de bienes suntuarios e incluso ser un atrayente y motivo de referencia en la sociedad local. Pues bien, todas estas expectativas de proyectos de vida para los muchos jóvenes michoacanos, se cancelaron.
Por ahora bajamos la cortina y damos paso al “borrón y cuenta cero” al futbol profesional en Morelia y Michoacán.
El autor es profesor-investigador de la Facultad de Economía “Vasco de Quiroga” de la UMSNH y coordinador de Proyectos Estratégicos del CEEM.




