Antonio Rojas Ávila – Primera Plana Noticias
Al finalizar la semana 12 de la pandemia del nuevo coronavirus en México, todos las cifras límite y previsiones en las que insistió el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete de expertos en Epidemiología, encabezados por Hugo López Gatell, se han ido por la borda, y el ritmo de contagios se aceleró fuertemente en la última semana, cuando el Gobierno Federal aseguró que la epidemia entraría en pleno descenso.
Una y otra vez en sus conferencias diarias, el primer mandatario y su subsecretario de Salud han presumido tener la crisis sanitaria controlada “desde antes” que se registrara el primer caso importado en el país, pues aseguraron que México fue la primera nación en advertir la pandemia y empezar labores de prevención, incluso antes que China, su punto de origen.
Hoy, los propios datos que a diario presenta la administración federal desmienten ya todas y cada una de sus predicciones, a pesar de no representar más que una pequeña fracción de los contagiados en el país, como los propios funcionarios han reconocido y explicado.
Máximo de muertos

Tanto el presidente de la República como su estratega frente al COVID-19 aseguraron que no se superaría, ni en el peor de los casos, la cifra de 6 mil fallecidos, y a pesar de la insistencia de directores médicos de hospitales de todo el país, especialmente de Ciudad de México, en que se está subestimado la cifra real de muertos y que miles están siendo diagnosticados con “neumonía atípica” y, por tanto, no se suman a las cifras oficiales, éstas ya llegaron este domingo a 7 mil 394 ciudadanos asesinados por el SARS-CoV-2.
Y la cifra actual no es lo más preocupante, sino que durante la última semana el conteo diario de muertes ha ido alcanzando nuevos puntos críticos y sólo en los últimos 7 días fallecieron 2 mil 217 personas, el 30% del total de defunciones en lo que va de la epidemia, lo que da cuenta de cómo la ola de muerte se está acelerando en el país.
‘Los asintomáticos no contagian‘

Y es que la obvia subestimación tanto de la gravedad como de la mortalidad de la pandemia por parte de las autoridades mexicanas viene de un grave error estratégico de su parte: para la planeación de todas sus acciones partieron del supuesto de que “solamente los pacientes con síntomas contagian”, cuestión que los expertos mundiales vienen negando desde antes del comienzo de la crisis sanitaria en México y que también durante esta semana los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos terminaron de desmentir, ya con suficientes pruebas científicas, calculando que alrededor del 40% de los contagios totales son provocados por pacientes asintomáticos o infectados que aún no presentan síntoma alguno.
Así, México renunció expresamente a ubicar a los asintomáticos pues, como dijo el subsecretario López Gatell, los consideró “irrelevantes”, y concentró su estrategia en atender a los enfermos graves, mientras pedía a los leves recluirse en sus hogares.
En este momento de la pandemia global, China, Corea del Sur, Alemania, España, Italia y Estados Unidos (entre otros) han determinado que tanto la velocidad de propagación del COVID-19 como su letalidad depende directamente (y casi exclusivamente, por lo poco que se sabe del nuevo coronavirus) de la capacidad de detectar a los asintomáticos y aislarlos.
Curva y pendiente

Habiendo llegado hoy al total de 68 mil 620 casos oficiales acumulados en el país, sería eterno recordar cuántas veces durante abril y mayo el presidente y el subsecretario aseguraron que la curva de contagios se había “aplanado”. Cuando se habla de “aplanar” la curva, en el mundo se refieren a la que forma la conexión de los puntos sobre el número de contagios comprobados en cada día, es decir: los casos diarios.
Desde el anuncio triunfal de haber “domado la pandemia”, el 29 de abril, esta cifra de infecciones diarias no ha dejado de crecer, habiendo pasado desde ese día de mil 47 a más de 3 mil diarias en la actualidad, y sólo en la última semana de 2 mil 75 al pico de ayer de 3 mil 329, lo que significa un aumento de más de 60% en la pendiente de la curva de contagios, es decir de su inclinación, todo lo contrario a un “aplanamiento”.
Pico vs. meseta
Otro de los supuestos clave en los que, por alguna razón, se basó toda la estrategia federal de gestión de la epidemia fue que el SARS-CoV-2 se comportaba como un virus estacional, es decir que los casos diarios aumentaban hasta alcanzar un pico en la curva, donde se mantenía un par de días, y luego comenzaban su descenso hasta desaparecer, y con eso dar por “terminada” la pandemia.
También durante estos últimos días se vio cómo la mayoría de países comenzó a hablar de la “meseta” del coronavirus, en vez de la idea mexicana del “pico”; esto porque ya se comprobó que no se puede “detener” al COVID-19 debido a que no genera inmunidad de grupo, a diferencia de los padecimientos estacionales, sino que se podía mantener un número de contagios diarios (aplanando la curva) cuando se ubica sistemáticamente a los asintomáticos y se evita que produzcan nuevos brotes, con lo que se generan mesetas en la curva que pueden ser a muy bajo nivel, con 10 contagios diarios, en países como Corea del Sur, que logran ubicar a casi todos los asintomáticos, o muy alto, con 25 mil infecciones diarias, en países superpoblados como Estados Unidos que detectan a los contagiados sin síntomas, pero no cuentan con medidas suficientes de aislamiento social.
En México, la última semana no sólo es muestra de que no se aplanó la curva, sino que cada vez se inclina más, y que no hay garantía alguna de alcanzar una meseta bajo las condiciones actuales, con los asintomáticos sin saber que son portadores del virus y actuando según su criterio y voluntad.
Modelo Centinela y datos reales

Finalmente, hay que tomar en cuenta que el Gobierno Federal utiliza una herramienta estadística, el Método Centinela, para calcular el total de casos de infección del nuevo coronavirus en México, y a pesar de que es una cifra que se calcula semanalmente, la administración de López Obrador la mostró una sola vez, en la semana 6 de la epidemia, del 6 al 12 de abril, con un total de 104 mil 562 casos estimados en el país, y desde entonces este dato permanece en la oscuridad y no existe manera de ser consultado por la ciudadanía o los especialistas.
En ese momento el doctor López Gatell especificó que el factor multiplicador era de alrededor de 8, con lo cual los contagios diarios se deben multiplicar por este número para saber cuántos se producen en el territorio nacional en un solo día, pero lo que no explicó es que este factor va aumentando conforme avanza la pandemia, por condiciones naturales, como por ejemplo por la descendente capacidad que ha mostrado la Secretaría federal de Salud en procesar las pruebas aplicadas, con lo que hoy ya hemos llegado a 28 mil 931 casos sospechosos, es decir pacientes a quienes se les ha hecho una prueba de sangre y siguen esperando su respuesta. Y cada vez son más, lo que implica una subestimación de los casos diarios. Por ello, expertos han calculado este factor para el momento actual en 23.

Esto quiere decir que, con datos actualizados a este día, después de que se dijo que de ninguna manera se llegaría a los 300 mil contagios, en el mejor de los casos (con el factor multiplicador de López Gatell) hay 548 mil 960 personas propagando el virus por nuestro país, y al menos el 80% de ellas no tiene ni la menor idea de que está contagiando a sus seres más queridos, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo y a perfectos desconocidos.
De tener razón los expertos de la UNAM y otros centros científicos especializados, en realidad habría más de un millón y medio de mexicanos esparciendo el SARS-CoV-2 por la geografía nacional.









