Melissa García – Morelia, Michoacán

Muchas mujeres han sido aisladas en el confinamiento social con sus principales agresores, incrementándose hasta en un 22.31 por ciento las llamadas de auxilio durante marzo en comparación con febrero, expresó el especialista en derechos humanos Pablo Navarrete Gutiérrez.

El también miembro de Amnistía Internacional, a través de una videoconferencia organizada por la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres de Michoacán (Seimujer), aclaró que antes de marzo de este año en México ya se vivía una situación de violencia contra las mujeres de manera alarmante, la cual calificó como otra pandemia, pero más letal que el propio coronavirus, y fijo que la violencia machista en contra de las mujeres es el peor enemigo del sector femenino.

“Esa violencia ha ocasionado que en los últimos 35 años, es decir a partir de 1985 a la fecha, existan más de 60 mil muertes violentas (de mujeres) en nuestro país, lo que demuestra que ha sido mucho más letal en el caso de nuestro país la violencia machista que el propio coronavirus”, alertó.

Por ello, afirmó que debió considerarse un mecanismo de contención justo y de intervención extraordinario para hacerle frente al contexto de la violencia de género.

“Hoy no basta que se destine un número telefónico exclusivo para que las mujeres denuncien, ni tampoco el que vayan a un refugio, lo viable es que la prevención sea más holística, mucho más integral, y que tendría que ser estrictamente diferente y distinta a la que se planteaba antes de la pandemia, porque estamos frente a una situación excepcional”, afirmó.

Abundó en que si bien la humanidad está en una cuarentena, la violencia machista contra las mujeres nunca ha estado en cuarentena, por el contrario, se ha exacerbado:

“Se ha agravado y me parece que se requiere con urgencia intervenciones mucho más creativas, mucho más dinámicas por parte del Estado”.

El activista aseveró que la cuarentena ha servido para poner a prueba a la humanidad, pero también para poner a prueba nuestras verdaderas realidades de comportamientos como seres humanos.

“En el terreno de la violencia machista es bien evidente que la la primer fórmula de reacción frente a la presión, el estrés y la tensión que se está generando en los hogares sea la violencia como respuesta de parte de los hombres, lo que plantea un desafío en la necesidad de seguir trabajando con los generadores de violencia desde el ámbito de la prevención”, razonó.

Navarrete Gutiérrez resaltó que lo que se tiene que revisar como un asunto de emergencia sanitaria, se está convirtiendo poco a poco en una emergencia de derechos humanos.

“La medida sanitaria para contener la propagación del coronavirus no es discutible como medida en general, lo que sí es cuestionable es que no se haya considerado que en el quédate en casa para detener la propagación se estaba confinando a las mujeres al lugar más peligroso para ellas”, concluyó.

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