Morelia, Michoacán – Juan Antonio Magallán
La formulación de una controversia constitucional ante la Ley de Coordinación Fiscal que es “inequitativa, centralista y absurda”, sería una de las estrategias a seguir por el bloque de gobernadores inconformes con las medidas dictadas por la Federación ante la contingencia de COVID-19, arguyen que el Gobierno de México no está repartiendo recursos para dar atención a la contingencia.
En conferencia de prensa al concluir con la Reunión Interestatal COVID-19 “Resistir en unidad. Nuestra mayor fortaleza”, en la que participaron los gobernadores de Tamaulipas, Nuevo León, Durango, Coahuila, Michoacán, Colima y el secretario de gobierno de Jalisco, Aureoles Conejo dijo que tanto las entidades federativas como los municipios quedan desamparados por falta de recaudación de recursos propios y una distribución desigual de la hacienda federal.
“Mientras los municipios solamente obtienen recursos del predial y de meter borrachos a barandillas y los estados tiene reducida su capacidad de cobrar impuestos, andamos haciendo malabares para tener una mayor recaudación, en el país impera una Ley de Coordinación Fiscal absurda y centralista de 40 años de vigencia, urge reformarla porque opera con alta discrecionalidad”, expresó el gobernador Aureoles Conejo.
En tanto, el mandatario estatal dijo que la actual Ley de Coordinación Fiscal fue producto de un “acuerdo de voluntades” sin asidero constitucional, que a la fecha se ha convertido en un centralismo hacendario y un monopolio de los impuestos.
En ese sentido, y ante el contexto actual de la pandemia COVID-19, Aureoles Conejo opinó que el gobierno federal ha dejado muchas obligaciones a estados y municipios, sin un debido acompañamiento presupuestario, motivo por el cual, se solicitará a la federación el reintegro de los gastos en insumos y medicamentos, que en el caso de Michoacán ascienden a los mil 730 millones de pesos.
Aureoles Conejo criticó que mientras las entidades federativas “hacen malabares para atender la contingencia”, el presidente de México esté usando el dinero público para arrancar con obras como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, obras que no son urgentes ante la situación.
“Para esas obras sí hay dinero, la gente se está muriendo, pero para sus obras si lo hay, eso es un absurdo, es echar dinero al hoyo”, finalizó.
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