Zaira Mora – Morelia Michoacán

Hay dos desagradables erupciones bucales que aparecen en alguna parte de la vida de la mayoría de las personas, y que muchas veces pueden confundirse entre sí, aunque tienen una naturaleza completamente diferente: un afta y la manifestación del herpes.

El afta

Un afta es una úlcera superficial, pequeña, redondeada, blanquecina y con borde rojo bien delimitado, es de origen desconocido, aparece durante el curso de ciertas enfermedades, suele ser recurrente y se forma en la mucosa de la boca.

El tratamiento de esta herida consiste en anestesia local para hacer llevadero el dolor, ya mayoría de las aftas desaparecen por sí solas al cabo de una o dos semanas. De ser necesario, se receta además el uso de enjuagues bucales, pastas y medicamentos.

El herpes simple

Por otra parte, la infección provocada por el virus del herpes simple aparece en la comisura de los labios, y se contagia por el contacto con una persona infectada, por ejemplo, al besar. Es por ello que esta enfermedad se transmite fácilmente.

Si bien el tratamiento tópico puede ayudar, lamentablemente esta enfermedad no tiene cura, por lo que puede durar años o toda la vida.

Por lo general, se puede detectar realizando un simple autodiagnóstico; de no estar seguro, un médico lo identifica a simple vista. Sólo en raras ocasiones se requiere de análisis de laboratorio o estudios de diagnóstico por imágenes para establecer su padecimiento.

El tratamiento del herpes consiste en tratamientos antivirales que pueden acelerar la curación de las heridas visibles en la piel y reducir su reaparición.

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