Ciudad de México – El Universal
Con la voluntad de promover la imagen de un país que se vuelve a poner en marcha, el presidente estadounidense, Donald Trump, abandonó este martes Washington rumbo a Arizona donde, siguiendo su costumbre, no se puso mascarilla, una de las medidas de prevención contra el coronavirus.
Y eso que precisamente visitó una planta del fabricante de tapabocas Honeywell en Phoenix, donde volvió a insistir en la necesidad de retomar pronto las actividades económicas en Estados Unidos.
“Debemos abrir nuestro país”, dijo el mandatario desde las instalaciones de la empresa. “No podemos mantener nuestra economía cerrada por los próximos cinco años”.

“No digo que todo sea perfecto. ¿Se verán afectadas duramente algunas personas? Sí. Pero debemos reabrir nuestro país y debemos hacerlo pronto”, añadió.
Aunque Estados Unidos acaba de superar la cifra de 70 mil muertos por coronavirus y podría alcanzar los 100 mil fallecidos antes del mes de junio, la Casa Blanca lleva días centrando su discurso sobre el desconfinamiento progresivo del país.
Si faltaba una señal de la voluntad del gobierno de comenzar un nuevo capítulo, el vicepresidente, Mike Pence, indicó que la célula de crisis sobre la COVID-19 pondrá fin a su labor en las próximas semanas.

La portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, precisó, sin embargo, que los expertos médicos iban a seguir estrechamente vinculados a la toma de decisiones. “El presidente continuará su trabajo basado en datos para una reapertura segura”, dijo.
Tras haber dado a entender lo contrario, Trump, rodeado de obreros con mascarillas durante la visita de la empresa en Phoenix, no se puso ninguna.
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