Morelia, Michoacán – Juan Antonio Magallán
La humanidad ha convivido con virus y bacterias por más de cuatro mil 500 años, pero se debe admitir que las enfermedades causadas por esos agentes biológicos, tienen que ver con el hecho de que los humanos son parte de la naturaleza, y los cambios que le imponemos a esta con nuestras formas de vida pueden alterar los virus; reflexionó Dení Trejo Barajas, del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).
Como parte del blog “Tiempos de Pandemia. Reflexiones nicolaitas desde la ciencia, la tecnología y las humanidades”, alojado en https://cic.umich.mx/coronavirus/ sitio web de la Coordinación de la Investigación Científica, la especialista presentó el artículo “Epidemias: impredecibles, enojosas y temibles. Una mirada desde la historia”.
En su disertación, Trejo Barajas realiza un recuento histórico de las epidemias y pandemias que han afectado a la humanidad, desde el 2700 antes de Cristo, fecha en la que se registran los primeros casos de paludismo o malaria en China, transmitida por un parásito del mosquito anópheles y que posteriormente puede ser transmitida por la madre infectada al hijo por nacer, hasta el SARS-CoV2, que al corte de este 2 de mayo ha infectado a más de 3.34 millones de personas en todo el mundo y ha matado al menos a 238 mil 500, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

La investigadora nicolaita puntualiza que la peste ha sido otra de las pandemias que ha puesto en jaque a la humanidad en diferentes momentos y países: en la cuenca mediterránea entre los siglos VI y VIII, como de manera amplia en casi todas las regiones europeas entre los siglos XIV y XVIII, la presencia de este mal se mantuvo más o menos constante aproximadamente cada 8 años, aunque variando las zonas.
“Las ansiedades y miedos provocados por esta enfermedad se debían a sus cruentos síntomas, así como a su asociación con presencia de ratas en las poblaciones, aunque más tarde se sabría que estos roedores eran el vehículo, pero quienes transmitían el bacilo infeccioso (bacteria yersinia pestis) eran las pulgas de las ratas. El hacinamiento e insalubridad en las formas de vida hacían que su propagación fuera rápida cuando llegaban ratas y personas infectadas en los barcos que transportaban mercancías y alimentos de un lugar a otro; a veces huyendo del mal, la gente se movía de lugar llevando ya consigo el bacilo infeccioso”, explica en su artículo.

Siguiendo en su recuento histórico, señala que en la transición del Renacimiento a la Ilustración y con ello, las exploraciones y conquistas europeas en gran parte de América, se detectaron diversas enfermedades infecciosas, algunas generadas por virus, como distintos tipos de fiebres y viruela, y otras por bacterias, como el tifus y la peste.
“Los agentes infecciosos viajaron con exploradores, conquistadores y colonos, muchos de ellos ya inmunizados por siglos de convivir con esos males y se adentraron en el mundo americano donde encontraron poblaciones que no tenían defensas biológicas para sobrellevarlos. Junto con guerras llegaron nuevas plantas y animales, así como formas distintas de tratar a la naturaleza”, añade.

A la lista le siguieron enfermedades como de viruela, sarampión, paperas, tosferina, varicela y peste, conocida localmente como matlazahuatl o cocoliztle, entre otras enfermedades traídas a América por los europeos, que solaron a la Nueva España en el siglo XVI, casos contagiados derivados de las guerras de conquista y migración forzada generada tras la conquista española, que llevaron a la disminución en un 80 por ciento de la población autóctona.
Para los siglos XVII y XVIII en México continuó la proliferación de infecciones de 18 epidemias de viruela, tabardillo (tifus), peste o matlazahuatl, sarampión y tosferina, varias de ellas asociadas con crisis agrícolas y hambrunas. Mientras que en el Siglo XIX el tifus y la sífilis adquirieron carácter de pandemia y en el Siglo XXI revivió la cólera, el SIDA y la gripe española, ésta última mató a 40 millones de personas en el mundo.
La especialista señala puntualmente que los virus han ido evolucionado constantemente, derivado de medios y técnicas para eliminarlos, dando lugar a nuevos virus, como el que apareció en México en 2009, conocido como influenza (AH1N1), y ahora en el 2020 la pandemia del COVID-19.

Finalizó al señalar que diferencia de la antigüedad o épocas en las que la medicina no tenía el grado actual de desarrollo, se desconocía el papel de los animales como vehículos o portadores de virus que producen enfermedades en humanos.
“Aunque cada vez lleva menos tiempo conocer la cadena de transmisión que lleva a la enfermedad, así como las características de estas diminutas partículas para enfrentarlas con vacunas y medicamentos, se tiende a olvidar que al alterar ecosistemas con las formas de vida urbana, altamente tecnologizada y generadora de múltiples contaminantes, se vunera la vida de animales, plantas y de los agentes microscópicos que viven en ellos y que se pueden tornar patógenos para los humanos”, refrió.
“Advertimos que estas expresiones se dan afortunadamente en la actual crisis mundial generada por el COVID 19, aunque al mismo tiempo, y de manera paradójica, observamos manifestaciones nacionalistas y xenófobas; tendencias a aprovechar el temor de las personas para engañar e incluso imponer gobiernos autoritarios que aprovechan la situación para controlar individuos y colectividades mediante la información personal de las redes digitales, y finalmente el oportunismo de los intereses capitalistas que ante la crisis tratan de aprovechar el mal de muchos para obtener el máximo de ganancias”, concluye.
Para profundizar sobre el tema, la autora propone la siguiente bibliografía:
Benedictow, Ole. La Peste Negra (1346-1353). La historia completa. Madrid: Akal, 2011.
Betrán, José Luis. Historia de las epidemias en España y sus colonias(1348-1919). Madrid: La Esfera de los Libros, 2006.
Cuenya, Miguel Ángel. “Peste en una ciudad novohispana. El matlazahuatl de 1737 en Puebla de los Ángeles”, consultado el 14 de abril de 2020 en http://estudiosamericanos.revistas.csic.es
Delumeau, Jean. El miedo en Occidente, Madrid: Taurus, 1978.
McCaa, Robert. “¿Fue el siglo XVI una catástrofe demográfica para México? Una respuesta basada en la demografía histórica no cuantitativa”. Papeles de Población, vol. 5, núm. 21, julio-septiembre, 1999, pp. 223-239.
Molina del Villar, América, Lourdes Márquez Morfín y Claudia Patricia Pardo Hernández (eds.). El miedo a morir. Endemias, epidemias y pandemias en México: análisis de larga duración. México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2013.
Oliver Sánchez, Lilia. “Introducción”. En Alicia Contreras y Carlos Alcalá (eds.). Cólera y población, 1833-1854, Estudios sobre México y Cuba. México: El Colegio de Michoacán, Red de Historia Demográfica, 2014.




