Melissa García – Morelia, Michoacán
Los diputados locales se confrontaron por optar por realizar el trabajo legislativo por el que se les paga mediante sesiones virtuales, o seguirse reuniendo de manera presencial.
Por un lado, mientras unos argumentan que así como los trabajadores del Sector Salud, como las médicas y los enfermeros, son esenciales, los legisladores deben sesionar de manera presencial, porque ellos también realizan una labor indispensable, otros aluden que no ser “güevones” al aceptar trabajar de manera virtual.
Por el otro lado, hay quienes argumentan que el trabajo legislativo puede realizarse perfectamente de manera virtual, ayudando con su aislamiento a la no propagación del COVID-19.

Pero también hay los claros y directos que dejan en claro que sea de una forma u otra, su chamba tiene que hacerse, porque no pueden cobrar, sin laborar, los aproximadamente 95 mil pesos mensuales que ganan al mes. Más bonos.
Tras una hora de discusión, y tras la participación de al menos nueve diputados en la discusión del dictamen para reformar la Ley Orgánica de Procedimientos del Congreso del Estado, con el fin de que permita que los legisladores realicen sesiones de manera virtual, utilizando las tecnologías de la información y comunicación, finalmente éste fue aprobado con 19 votos a favor, 12 en contra y 1 abstención, con la flagrante ausencia de 8 de los legisladores.

En este sentido, la diputada petista Brenda Fraga Gutiérrez calificó como endeble y sin fundamentación suficiente ni legalidad la iniciativa.
Luego de quejarse de que la careta que utilizó durante la sesión extraordinaria de este viernes para evitar cualquier contagio, era “sumamente incómoda”, Fraga Gutiérrez resaltó que si los diputados quieren saber por qué no han sesionado, se lo pregunten a sus coordinadores de bancada. Molesta, enfatizó que el trabajo en comisiones depende de cada presidente, y este no debe pararse.
En tanto que para el diputado panista Óscar Escobar Ledesma, quién ha venido impulsando el uso de la tecnología ante una “cultura nueva”, las sesiones virtuales no son necesarias, ya que, equiparando su trabajo con el de un médico, se debe sesionar presencialmente para no detener el trabajo esencial que realizan.

Como pitoniso, Escobar Ledesma, dijo:
“Seguramente esta iniciativa pasará, pero como ha ocurrido en el pasado, será inconstitucional, y puedo asegurar que ninguna sesión virtual se realizará”.
Insistió en que la informática lleva “a una nueva forma de relacionarnos”, y que aun con las modificaciones que se pretenden hacer a la Ley Orgánica, resultaría ilegal la celebración de sesiones sin la presencia física de los diputados, y aseveró que esta tecnología (actualmente utilizada por los gobiernos de países más desarrollados del mundo) falla, y esto lo ejemplificó con las transmisiones en vivo de las sesiones presenciales desde el Palacio Legislativo, que “ni se oyen”, aseguró.
“Los diputados deben desquitar los 95 mil pesos que ganan; no creo que algún médico gane esa cantidad”, argumentó.

Al respecto, el diputado perredista Octavio Ocampo Córdova reconoció que la implementación de las sesiones virtuales se está haciendo de manera tardía, ya con la Fase 3 de la pandemia del coronavirus encima, sin embargo recordó que ya existen otros Congresos a nivel nacional que sesionan bajo este esquema y el trabajo legislativo no se ve mermado.
Aunado a ello, afirmó, la iniciativa cuenta con la legalidad suficiente y necesaria para que lo aprobado de manera virtual quede debidamente sustentado.
“Esta reforma es una opción que tendrá el Congreso. Si la Jucopo determinara que será presencial, tendremos que venir, pero esta será una opción para trabajar; vivimos un momento difícil y se requiere que se trabaje de manera virtual”, reafirmó.

Para el diputado priista Marco Polo Aguirre (quien no se enteró, porque no llegó, que antes de la Sesión Extraordinaria se había realizado la Ordinaria para culminar la suspendida el 10 de marzo pasado tras el asesinato del legislador Érick Juárez) las sesiones debían tener la opción de ser presenciales o virtuales, para que los legisladores “sigan” trabajando.

Mientras que para su compañero Eduardo Orihuela Estefan (quien no recordó si sesionó el martes, miércoles o jueves de esta misma semana) el dictamen no violentaba ley alguna, y se encontraba bien sustentado.

Por su parte, Antonio Salas Valencia, diputado panista, aseveró que si bien era cierto que daría la votación, muchos de los que habían hablado parecieran no haber entendido el tema discutido, y dejó en claro que él no era un “güevón” por estar a favor del dictamen, ni mucho menos para cobrar su salario sin trabajar.

El legislador independiente Javier Paredes dijo que no se trata de “satanizar” las sesiones virtuales, pero sí de reconocer que hay una limitante en la vida social y privada de los mexicanos, como es el caso del confinamiento obligatorio, por lo que dijo que debe tomarse en cuenta que las propias autoridades sanitarias han dicho que el próximo mes será el más difícil para enfrenar la pandemia.
“¿Qué sucederá si el día de mañana no se puede sesionar para seguir realizando el trabajo en el Congreso?”, cuestionó.
Y después reconoció que lleva más de un mes sin sesionar y tienen solamente un mes para dictaminar reformas en la Comisión Electoral de la que es parte.

Finalmente, para la diputada morenista Sandra Luz Valencia, el dictamen viola la Constitución de Michoacán, y aseguró que en principio la Carta tenía que ser modificada para posteriormente poder realizar los ajustes necesarios a la Ley Orgánica del Congreso.







