Morelia, Michoacán – Juan Antonio Magallán
El gobierno recomienda no salir, pero a los comerciantes nos esperan en casa con el sustento. No hay medidas para amortiguar la contingencia y mientras se pueda, seguiremos vendiendo. Esa es la postura de los oferentes del Mercado de Abastos de Morelia en torno a las contingencias recomendadas para evitar la propagación del COBID-19.
“A los comerciantes no nos queda otra más que esperar a ver qué pasa. Mi venta de sándwiches bajó en un ochenta por ciento. Pero hay que hacer la lucha y ofrecer en todos lados”, opinó Ismael García, mientras se sentaba a descansar después de la venta de su producto en el Mercado: sándwiches de guisado.

El comerciante moreliano añadió que hay ausencia de programas del gobierno federal para mitigar la situación, ya que mientras en otros países, los ejecutivos incentivan a la ciudadanía y empresas, en México las medidas se reducen a recomendar “no salgan a la calle”, situación imposible para quienes se ganan la vida cada día.
“Todo es un complot”
Raúl Pureco, adulto mayor que se gana la vida limpiando automóviles en el Mercado de Abastos, dijo que el COVID-19 es un complot de los líderes mundiales para desestabilizar la economía global.

“Todo eso es un complot de los gobiernos para desequilibrar la economía, se inventan enfermedades para atemorizar a la gente. Es una medida mundial, y si va a llegar, pero yo me protejo tomando limón y ajo y semillas de moringa. Habrá un descontrol y ya lo estamos sintiendo en la moneda mexicana”, resaltó mientras sonreía mostrando el único diente que le quedaba.
Ineficiencia gubernamental por vivir en el tercer mundo
Cuestionada mientras surtía mercancía para su tienda de abarrotes, la joven Janeth García opinó que el gobierno ha mostrado su ineficiencia operativa para atajar la pandemia, ya que hay falta de programas para que la ciudadanía logre resguardarse sin preocuparse en satisfacer las prioridades básicas, aunque a la vez, opinó que a muchos ciudadanos “les vale” por no tomar las medidas sanitarias.

“Lo veo como preocupante porque a la gente le vale, no toma las medidas necesarias y las acciones del gobierno son de ineficiencia. Vivimos en el tercer mundo”, dijo.
No hay forma de que el gobierno te apoye
Para la ciudadana Karla Lemus, no hay forma de que el gobierno apoye al ciudadano de a pie ante la contingencia.

“Te piden que tomes la medida de no salir, pero hay necesidad de trabajar, porque hay gente que no tiene qué comer. Mientras en China les construyeron un hospital, aquí vas al médico y no hay medicamentos”, manifestó.
Medidas nulas para frenar impacto económico
La encargada de un negocio de productos de limpieza que prefirió quedar en el anonimato, comentó que las medidas del gobierno federal han sido nulas para enfrentar la crisis y por lo menos en su negocio ha visto que las materias primas se han escaseado.

“Para ser sábado, el mercado está decaído. Las medidas han sido nulas, no hay acercamiento, ni orientación, ni información, al igual que el resto de la gente, los comerciantes estamos a la expectativa“, expresaba mientras anunciaba que tenía gel antibacterial a 60 pesos el litro.
Seguir medidas de prevención y seguir trabajando
Hay para quienes la contingencia no es cosa de qué preocuparse, como el caso de Rubén Guerrero, joven que reconoce el problema, y pide empatía de la ciudadanía.

“Sí nos afecta a quienes tenemos locales, pero somos una fuente de abasto, nos arriesgamos pero no tenemos de otra, sólo hay que seguir las medidas de prevención”, comentó.
Puras alarmas, hay que relajarse
Gabriel Urbina es el encargado de despachar en una carnicería, opina que es más el pánico y postura alarmista de la mayoría de la ciudadanía, que el impacto real que tendrá el COVID-19, aunque dejó en claro que de seguir esa tendencia, habrá una alza en la adquisición de productos de primera necesidad.

“Yo siento que todo está bien, la gente hace la alarma, pero todo funciona bien y la cosa sigue normal. Hasta ahora no hay bajas en ventas, la gente es la que hace alarma, nos dejamos llevar y no estamos bien enterados, sólo es cosa de seguir protocolos de higiene”, compartió.
Que informen bien y no oculten los casos
Israel Ruiz se encarga de atender a la clientela en un negocio de verduras, y desde su posición de comerciante solicita que los gobiernos informen la verdad y no oculten casos de personas infectadas.

“Hay algunos negocios que han cerrado. Pero la decisión es que el mercado seguirá operando, porque los productos son de primera necesidad, no vamos a cerrar y así estamos. Somos un país tercermundista, las medidas nos quedan a deber”, añadió.
En el rancho no hay psicosis
Por último, la consumidora Josefina Martínez, oriunda de Téjaro, resaltó que en las zonas rurales, el impacto o del COVID-19 se ha vivido de forma distinta al impacto generado en las grandes ciudades.
“En el rancho estamos tranquilos. La gente vive al día y hay que salir a trabajar. En Estados Unidos sí se pueden resguardar porque los mantiene el gobierno, pero aquí no hay programas ni nada. No me veo afectada, porque somos de rancho, todo allá tranquilo, no como en la ciudad que aquí sí hay psicosis”, concluyó.

Esas son las opiniones de comerciantes y consumidores en torno al COVID-19; su gente los espera en casa y no dejarán de trabajar porque no hay políticas, ni programas que les ayuden en su sustento diario.
Se estima que el 70 por ciento de la población de Michoacán, vive del comercio informal, y no dejarán de salir a vender sándwich o abrir sus negocios por un virus con un índice del dos por ciento de letalidad.
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