Morelia, Michoacán – Melissa García
La estrategia para la atención y erradicación del hostigamiento y la violencia de género en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) debe ser integral, no solo se debe atender la violencia generada, debe prevenirse y por ende erradicarse, expuso Beatriz Rojas Ávila, maestrante en Políticas Públicas y alumna de la Nicolaita.
Durante la mesa de trabajo denominada “Protocolo para la Prevención, Actuación y Erradicación de la Violencia de Género en la UMSNH, dimensión institucional”, Rojas Ávila presentó una propuesta que enmarca la reformulación del protocolo con que cuenta la universidad nicolaíta, la cuál pide que incluya capacitaciones en materia de equidad, sensibilidad y tipos de violencia que sean de carácter obligatorio tanto para docentes como para personal administrativo y alumnos, y de manera muy particular, para el personal que se encarga de recibir este tipo de denuncias.

Para definir los temas específicos de la capacitación y otras acciones a seguir, tendría que llevarse a cabo un diagnóstico en cada facultad e instituto a fin de detectar focos rojos y priorizar las etapas de acciones preventivas, añadió, ya que la violencia sexual es un problema que aqueja a la sociedad mexicana de manera alarmante, partiendo de una concepción machista de dominación y acompañada de violencia institucional cuando se revictimiza a la persona afectada cuestionando su forma de comportarse, su vestimenta o si consumió alguna sustancia que pudiera nublar sus sentidos.
La violencia institucional también se visibiliza cuando se procura acallar el asunto y no se le da la atención adecuada, resaltó.
La propuesta integral engloba concretar la propuesta de 2016 de incluir en todos los planes de estudios de la UMSNH materias de equidad de género, incluyendo bachilleratos y posgrados, comentó, así como revisar las medidas de seguridad de las casas de estudiantes y que éstas también cuenten con reglas claras y acciones precisas para atender de inmediato cualquier caso de violencia de género.

La maestra en Políticas Públicas consideró que destituir al presunto agresor en cuanto se presente una denuncia sería violatorio de sus derechos humanos, “desde el momento en que se presenta la denuncia, se debe garantizar que la víctima no pueda sufrir represalias, ya sea garantizando su anonimato hasta otro momento del proceso o bien dándole oportunidad de, si se trata de un profesor o un jefe de área, cambiar de área de adscripción o de horario, sección o curso, para que la situación denunciada, en caso de ser cierta, no se repita”.
Las relaciones afectivas o de carácter sexual entre alumnos y docentes deberían de estar prohibidas, ya que aunque tanto alumnos como docentes son adultos conscientes, se crea una relación de autoridad y resulta poco ético, además de que ya se han registrado casos en que una vez terminada la relación, la parte que tiene un poder sobre la otra llega a incurrir en actos violentos, mencionó.

Finalmente para Rojas Ávila debe existir una vinculación entre la Institución Educativa con la Fiscalía General del Estado (FGE) para dar visto de los casos que representen una mayor gravedad, así como un acompañamiento psicológico y legal para las víctimas que decidan recurrir a la vía penal.
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