FOTO: Twitter @FuerzaMonarca

Antonio Rojas Ávila – Ciudad de México

Sólo los más fieles al Equipo de la Fuerza pudieron esperar lo que sucedió hoy en el Estadio Universitario, donde los 11 michoacanos no sólo dieron vuelta a un complicado partido, sino también a una racha maldita que ennegrecía cada vez más su panorama.

Y es que el Morelia llegaba a esta Jornada 7 como temerario retador al territorio del en ese momento superlíder Pumas de la UNAM, que mantenía su invicto desde el inicio de este Torneo Clausura 2020. Los michoacanos, con escasos 5 puntos en seis partidos, no representaban amenaza para el confiado equipo universitario, que hasta ahora había caminado con pasos de gigante. Pero no contaban con la gallardía michoacana.

Sentencia tempranera

Cuando el reloj marcaba sólo 5 minutos de juego, los Pumas vieron cómo su absoluta confianza en el triunfo, en defensa de su fuerte, se hacía realidad: un tiro de esquina muy bien centrado al área chica fue recibido por Luis Quintana, que de cabeza hizo temblar las redes de los visitantes, provocando el ensordecedor estertor de la fanaticada universitaria.

El VAR también juega

Al minuto 31 los michoacanos dieron el primer aviso de que esto no iba a ser tan fácil, y después de que Mario Humberto Osuna silenciara a la afición capitalina con un gol logrado pase a pase por su equipo, el big brother arbitral dio el aviso y los minutos siguieron con ya la cotidiana escena de suspenso en nuestro futbol, para que finalmente la decisión se decretara en contra de Monarcas, por un casi imperceptible fuera de lugar antes del pase final del Shaggy.

Con todo, el 1-0 sería la marca del primer tiempo, y Pumas salió del campo al descanso igual de confiado de como llegó.

En Michoacán también se madruga

Cuando apenas iniciaba el segundo periodo reglamentario, Monarcas devolvió a los universitarios el favor que le propinaron en el tiempo antecedente, y al haber avanzado sólo un minuto en la cuenta oficial los hoy ataviados de fosforescente color perforaron la portería rival, después de que Rodrigo Millar quemara las manos del Pollo Saldívar, quien cometió un grave error al querer tapar en dos tiempos y terminó mandando al aire una tramposo balón que en parabólica caída se coló en el travesaño superior y decretó el empate.

No contaban con su astucia

Los 90 reglamentarios ya habían terminado con el empate entre ambas escuadras, pero la Monarquía tenía reservado lo mejor para el final, y es que en el segundo minuto complementario los astros se alinearon y los músculos y tendones se estiraron una vez más, para que Villafañes enviara un vistoso pase en profundidad y Sansores hiciera una perfecta proyección hacia el área enemiga, y después de bajar la pelota y dejar pintado con un amague a su marcador, mandó la pelota de un zurdazo hacia un cruce perfecto que entró rasante al palo derecho del guardapiolas Saldívar, que por más que se estiró ni en sueños iba a llegar al golazo que el Morelia convirtió en un espectacular triunfo.

Tal vez el más agradecido a la heroica acción de Monarcas fue el América, que al momento quedó como superlíder de la Liga MX; sin embargo, el triunfo no pudo llegar en mejor momento al Equipo de la Fuerza, que salió de los sótanos de la ignominia y conquistó el 11º lugar de la tabla.

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