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Melissa García – Morelia, Michoacán

El arzobispo de Morelia no descarta la pena de muerte como una alternativa para castigar a los delincuentes.

En conferencia de prensa dominical, Carlos Garfias Merlos dijo que la pena de muerte puede ser una medida para frenar la ola de violencia que no deja de acrecentarse en Michoacán.

La reacción de quienes han perdido a un ser querido a consecuencia de la violencia “tiene toda la razón y fundamento”, ahondó el prelado:

“En realidad cuando la persona está con mucha rabia y deseos de venganza, lo que más anhela es que se destruya al delincuente”.

Tal consideración, consideró, es en realidad de una equivocación:

“Pensar que si destruyes a la persona vas a encontrar la salud, es hasta cierto punto falso. Las víctimas deben llevar un acompañamiento espiritual, emocional y jurídico.

“Se necesitan los dos caminos: acompañamiento espiritual y el tema de la justicia, de manera jurídica, para que se haga justicia contra el delincuentes. Si dentro del daño que haga el delincuente, la alternativa de la pena de muerte pueda ser una medida que evite que otros sigan delinquiendo, puede ser una alternativa de sanación, de salud, pero sería una alternativa de último extremo, Está contemplada como una posibilidad la pena de muerte, dependiendo de la gravedad y de la cantidad de delitos del delincuente”.

Asentó que es a la autoridad a la que le corresponde que se haga justicia para quien delinque:

“Yo creo que tenemos que seguir buscando que la autoridad cumpla con su responsabilidad, pero a su vez generar la corresponsabilidad con sectores que ayuden ante acontecimientos críticos y dramáticos como los actuales”.

Sobre estos procesos dijo que implican un acompañamiento significativo, razón por la cual la Iglesia se concentra en el impulso de las escuelas de perdón y reconciliación.

“Debemos vernos a nosotros mismos para ver al otro de forma diferente, de ahí puede surgir la posibilidad de perdón a pesar de la agresión”, refirió.

En la medida en que se genere la corresponsabilidad social y de gobierno, se creará alternativas, propuso Garfias Merlos, a pesar de que la violencia “no desaparezca de un plumazo”, pues quienes generan la violencia son “personas que tienen intereses para ello”, finalizó.

Más allá de las opiniones en torno a la pena de muerte, México forma parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, tratado internacional ratificado por México el 2 de marzo de 1981, el cual tiene rango constitucional, por lo que en nuestro país no existe la posibilidad jurídica de implementar esta medida extrema, toda vez que el artículo cuarto de este instrumento legal establece que los países que han abolido la pena de muerte no podrán restablecerla, y la República Mexicana lo hizo desde 1929, en todos sus alcances.

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