FOTO: Juan Antonio Magallán

Juan Antonio Magallán – Morelia, Michoacán

El país requiere de la organización de un Congreso Constituyente, pues la Constitución de 1917 está llena de parches que solamente son paliativos y no dan solución a los verdaderos problemas del país; basta de que los políticos evadan esa responsabilidad de crear una nueva Carta Magna, expresó Carlos Juárez Nieto, investigador del Centro Regional Michoacán del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Al participar en el conversatorio “Las constituciones de 1824, 1857 y 1917: una perspectiva histórica”, en el marco del 103º Aniversario de la Promulgación de la Carta Magna de 1917, el historiador michoacano consideró que la ley de leyes ha servido para regular la vida política del país, pero siempre bajo la óptica de las élites que manipulan (mientras gobiernan) a la población, y tras más de 600 reformas, su articulado parece obsoleto.

“Se recurre a parches, adiciones y reformas, pero son paliativos, porque no dan solución a los problemas sociales y políticos del país. Al realizar un revisionismo histórico nos damos cuenta de que se necesita un llamado a un Congreso Constituyente y que los políticos no evadan su responsabilidad, porque llega cualquier grupo político y evade el problema por los costos políticos y por quedar bien con su electorado”, indicó el especialista.

Aseguró que tanto la constitución de 1824 (creada después de la Independencia), como la de 1857 (después de la Guerra de Reforma) y la de 1917 (en el proceso de la Revolución) han sido manipuladas por la élite política acorde a sus intereses.

Cuestionado sobre cuáles serían las condiciones para la generación de una nueva Constitución, el historiador consideró que el gobierno de la Cuarta Transformación plantea una revolución, y si es tal, esta debería tener una nueva Constitución.

“Dicen en discurso que se trata de una revolución y transformación, critican al neoliberalismo, pero gobiernan con una Constitución acorde a las necesidades de esa política económica”, criticó.

FOTO: Juan Antonio Magallán

El académico consideró que una nueva Constitución debe retomar los ideales gestados en los artículos 3, 27 y 123 de la Carta Magna de 1917, pero ampliarlos a las necesidades de la población del México contemporáneo, sobre todo en el tema de pensiones y jubilaciones, ya que el país camina a ser una nación de personas adultas mayores.

“Los problemas en los sistemas de pensiones ya estallaron; eso se debe contemplar ya en la Constitución, crear un nuevo código, porque estamos en un proceso de envejecimiento”, dijo.

Constituciones de 1824 y 1857, la génesis de la vida institucional de México

Sobre la Constitución de 1824, el historiador recordó que se trató de un documento génesis de la vida política y pública del país, el cual partió de las exigencias de las provincias mexicanas tras la conclusión de la Guerra de Independencia de México en 1821:

“Es el primer cimiento de la vida institucional del país, con alcances y limitaciones, como el haber preservado a la religión católica como la única, y esperar hasta 1857 para separar Iglesia y Estado con las Leyes de Reforma”.

Este 5 de febrero se cumplieron 103 años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ante lo cual el historiador critica que cada Carta Magna que se ha tenido, ha sido una herramienta de control político por parte de la élite que administra los recursos de la nación.


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