Melissa García – Morelia, Michoacán

Entre más avanza el día que culmina con el nacimiento de Jesús, el redentor en la doctrina cristiana, más se sumerge la gente en las compras de último momento para la elaboración de la cena navideña, y para el consumo de objetos que se vuelven regalos.

La Navidad o nacimiento deja entrever sobre todo ese autoconsumo que, en este caso los michoacanos, hacen para celebrar “en familia” una tradición que cada año pierde autenticidad.

El significado de la Navidad responde a la manifestación de ciertos valores humanos que durante el año se mantienen más o menos en el olvido.

Valores como el amor, la paz, la solidaridad, la unión, el compromiso y la esperanza se vuelcan como propios en la época navideña y se acostumbra representarlos en las creencias religiosas del cristianismo.

La razón de fijar el día 25 de diciembre como fecha de festejo del nacimiento de Jesucristo responde más que nada a una necesidad eclesiástica, para sustituir la fiesta de la Saturnalia, tradicional en la Antigua Roma, que coincidía con el solsticio de invierno y que era celebrada por los llamados paganos, en la idea de generar una tradición religiosa que facilitara la aceptación del cristianismo, donde el amor y el perdón anteceden y remplazan al castigo divino.

Esa celebración, con todas las modificaciones que durante el siglo XX las grandes corporaciones le fueron haciendo a través de la publicidad, ha traído consigo un consumo desbordante. Hoy en día una cena sencilla para una familia entre 10 y 12 personas tiene un costo promedio de 4 mil 800 pesos, si tomamos en cuenta que el kilo de pavo se consigue entre los 90 y 170 pesos en los mercados tradicionales, dependiendo de si es semicocido, ahumado o crudo, pero sin duda es uno de los platillos que más se prepara para la navidad.

A ello hay que aumentarle todo aquello que se usa para rellenar un pavo, refiere para Primera Plana Noticias María Estela, una mujer de 69 años que al momento prepara, junto son sus hijas, la cena navideña.

Hay quien lo rellena con carne molida o carne de cerdo, pasas, almendras, cacahuates y demás especies, lo que significaría un gasto de por lo menos 250 pesos en total, por kilo que se cocine.

Los romeritos son parte de la tradición navideña, así como el bacalao, resalta, pero advierte que la comilona abarca mucho más:

“Las últimas navidades hemos preparado pozole, nacatamales, el ponche que nunca falta, con su piquetito de tequila o mezcal, la botana que puede ser desde garnachas hasta carnes frías, galletas con queso untado y papas cambray al chipotle”.

Siempre depende de cuántos hijos se pongan de acuerdo y del número de personas que celebrarán le nochebuena, resalta.

“Pero como buenos mexicanos, anda uno comprando a última hora, yendo al mercado o al supermercado a la corre y corre, gastando lo que a veces no sobra, pero el chiste de todo es celebrar, pasarla en familia, disfrutar a los nietos, a los hijos o hijas que llegan de nueva cuenta a la casa”, comenta.


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