Morelia, Michoacán – Melissa García
Cualquier calificativo que describa el cochinero que se suscitó en la votación para elegir al presidente de la Comisión Estatal de Derecho Humanos (CEDH) no precisaría la falta de seriedad y compromiso social que los diputados de la Septuagésima Legislatura tienen para con quienes los eligen.
Al puro estilo del Medio Oeste o de una batalla campal del paleolítico se queda corta, el embarazo de la urna trajo consigo la nula transparencia del Congreso.
Al maestro centista que preside la Mesa Directiva del Congreso, Antonio de Jesús Madriz Estrada, se hizo fácil mandar a un nuevo receso sin trasparentar el segundo conteo, que a decir de diputados y presentes, contabilizó al menos 44 votos, de los 40 que solamente se pueden presentar, es decir, 4 votos fueron depositados demás con alevosía por parte de algunos legisladores.
Luego de que el perredista Octavio Ocampo realizara el recuento de votos, uno por uno y sacados de la urna, las cuentas abiertamente no dieron. Elvia Higuera Pérez habría obtenido 24 sufragios, Luis Ventura de la Rosa 8 y Marco Antonio Tinoco Álvarez 12.
El jaloneo comenzó justo después de que Madriz Estrada bajara de la Tribuna para pedirle a los integrantes de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) reunirse para consensura lo sucedido, sin embargo, jamás evidenciaron el embarazo de la urna, el conteo se retomó hasta el regreso del segundo receso que de igual forma tardó al menos media hora, evidenciándose los cuatro sufragios que se metieron demás.
Los votos quedaron sin resguardo, lo que ocasionó que la priísta Yarabí Ávila se abalanzara sobre las tarjetas y forcejara con la titular de Servicios Parlamentarios, Beatriz Barrientos García, en tanto que fueron depositados con el segundo secretario, Octavio Ocampo, con la creciente consigna de los presentes que a coro gritaban fraude, fraude, fraude.
Los representantes parlamentarios subieron a Tribuna acompañados de los diputados del PRI, Marco Polo Aguirre, el diputado del Verde, Ernesto Nuñez, con el propósito de evitar que se llevaran los votos y exigir la anulación de la elección, sin embargo la tribuna se fue llenando de diputados morenistas y petistas, quienes buscaban controlar lo sucedido, provocando que el presidente Madriz Estrada regresara para intentar llevarse los votos, hecho que fue coartado por los legisladores que exigían que éstos no salieran del Pleno sin antes ser evidenciados.
El diputado Erick Blanquet encaró a Madriz Estrada manifestando que un “ya basta” pues no permitiría que se llevaran los votos. “Todos los diputados somos iguales, ya basta que unos sean tratados como de segunda y otros hasta como de tercera” exigía el experredista.
El manoseo, los gritos, la barbarie paleolítica se prolongó por varios minutos, el presidente de la Mesa y de la Jucopo, Javier Estrada salieron tras el acompañamiento de Wilma Zavala, quien en el camino, le señalaba a Madriz Estrada que el líder panista los había hecho aun lado de los acuerdos, queriendo confundirlos y pactando en lo corto.
De nueva cuenta los minutos trascendieron, la designación de Elvia Higuera Pérez como nueva Ombudsperson tronó la votación al interior de la Septuagésima Cuarta Legislatura, los acuerdos políticos no quedaron suficientemente planchados, los cuatro diputados de la Representación Parlamentaria evidenciaron la ruptura tras asumir que no los tomaron en cuenta para los acuerdos previos.
El cuarto receso llegó tras la decisión de la Mesa Directiva de reponer la segunda votación, acción a la que se negó la representación parlamentaria y aliados panistas, priistas y verde ecologistas.







