Ciudad de México – El Universal

El sistema digestivo es muy complejo, ya que no sólo necesita de enzimas que rompan el alimento para que así sea asimilable por nuestro organismo y lo transforme en energía; también es importante checar nuestra flora intestinal y darle la cantidad exacta de fibra soluble a través de nuestra dieta diaria para tener una fácil digestión y así mejorar el tránsito y absorción del bolo alimenticio.

El proceso inflamatorio es una respuesta ante distintos estímulos. Hablando desde un punto bastante generalizado la inflamación es una reacción del sistema inmunológico ante un objeto extraño; cuando éste se trata de un alimento, se puede considerar como una intolerancia alimentaria o un proceso alergénico. Pero también puede deberse a una digestión difícil o lenta.

Normalmente provocada por un exceso de fibra en la dieta (la cual tiende a fermentarse, pues al digerirse lentamente permanece demasiado tiempo en proceso de digestión) o por poseer una flora intestinal no favorable (recordemos que juegan un importante papel al momento de digerir los alimentos).

Este proceso inflamatorio en primera instancia no es peligroso, pero sí muy molesto, pues viene acompañado de gases intestinales y malestar abdominal. Sin embargo, no es bueno que esta inflamación permanezca crónica, pues puede derivarse en diferentes enfermedades que van desde el colon irritable hasta algunos tipos de cáncer.

Ahora bien, ¿qué alimentos tienden a inflamarnos si no poseemos una flora intestinal adecuada o carecemos de una digestión rápida?, la primera en la lista es la verdura cruda. Recordemos que aunque la verdura traiga muchos beneficios a la salud como fibra, vitaminas, minerales y agua, también contiene moléculas como la celulosa, la cual no puede ser procesada por nuestro organismo, incluso a algunos animales rumiantes les cuesta trabajo y requieren de ¡1 estómago dividido en 4 compartimentos para digerirla!

Otro caso muy común incluye a la col, coliflor o brócoli las cuales poseen bastante fibra soluble, provocando que el vaciamiento intestinal sea más lento, haciéndolas de lenta digestión, pero además, contienen una molécula llamada rafinosa que no es fácil de degradar. Todo ello favorece que sean fermentados por las bacterias intestinales proceso que libera metano, y se traduce en hinchazón del vientre.

Los segundos son los alimentos que tienen a fermentarse como los lácteos y legumbres.

Entonces la pregunta real sería, ¿Cómo evito que sucedan estos malestares?

  1. Lleva una alimentación balanceada y alta en fibra soluble (recuerda no excederte). Evita los alimentos muy condimentados (los cuales retrasan el proceso digestivo).
  2. Toma tu tiempo para consumir tus alimentos, tarda aunque sea media hora por comida y mastica bien.
  3. Toma agua durante el día, esto ayuda a activar el tránsito intestinal.
  4. Consume un poco de té de manzanilla o menta después de comer. También el café negro es digestivo.
  5. Integra a tu vida una buena cantidad de lactobacilos. Los puedes encontrar en el yogurt.
  6. Consume de manera moderada a poca los alimentos que te generen inflamación.
  7. Facilita la digestión de los vegetales o legumbres de tu preferencia sometiéndolos a un proceso de cocción al vapor o ebullición.
  8. Consume alimentos que contengan aceites omega 3, como pescados aceitosos (atún, salmón, sardina) por lo menos 2 o 3 veces a la semana.

Mantenerte desinflamado no sólo te hará sentir bien, sino que evitará la incidencia de enfermedades crónicas que pueden poner en riesgo tu salud.


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