Morelia, Michoacán
Según datos de Enadis (Encuesta Nacional Sobre Discriminación), en México una de cada 3 personas piensa que en escuelas donde hay niños con discapacidad disminuye el nivel de educación; 2 de cada 5 jamás contratarían para trabajar a un extranjero o a alguien con VIH, 2 de cada 5 personas creen que las personas con discapacidad no trabajan tan bien como las demás. Estos actos discriminatorios afectan a personas y grupos sociales, por ello, el Estado debe garantizar los derechos civiles, dijo Luis Ventura de la Rosa Orozco, abogado con maestría en Derecho Constitucional, al exponer el tema “Alcances de la inclusión y del derecho a la no discriminación”, dentro del ciclo de conferencias “Tienes Derecho a saber de Derecho”, organizado por el Poliforum Centro de Innovación Social.

Ante una audiencia encabezada por la directora general de Poliforum, M.C. Ma. Elena Silva Montes, quien felicitó la iniciativa de desarrollar este tipo de actividades que son de mucha utilidad para la ciudadanía, además de felicitar al ponente por su trayectoria y la disposición para formar parte de estas actividades de orientación a las y los morelianos, Silva Montes entregó un reconocimiento a Luis Ventura de la Rosa.
El conferencista y firme defensor de los Derechos Humanos resaltó que el principio de la no discriminación está plasmado en el artículo primero, párrafo V de la Constitución, que prohíbe “toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra cosa que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

La discriminación se define como “una conducta culturalmente fundada y socialmente extendida, de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de prejuicios o estigmas relacionados con una desventaja inmerecida, y que tiene por efecto, con o sin intención, anular o limitar tanto sus derechos y libertades fundamentales como su acceso a las oportunidades socialmente relevantes de su contexto social. Son actos de discriminación la homofobia, la misoginia, cualquier manifestación de xenofobia, segregación racial y el antisemitismo.
De la Rosa Orozco refirió que la inclusión social tiene por objeto facilitar que personas en riesgo de pobreza o de exclusión social tengan la oportunidad de participar de manera plena en la vida social, y así puedan disfrutar de un nivel de vida adecuado.

Son especialmente susceptibles de exclusión personas o grupos de personas en situación de precariedad o pertenecientes a un colectivo estigmatizado, bien por su origen (pertenencia a determinado grupo étnico o religioso), género (hombre y mujer), condición física (discapacidades), u orientación sexual, entre otras cosas.
De acuerdo al también maestro en Desarrollo Humano, la desigualdad es una consecuencia de la injusticia social, pues genera situaciones en las cuales un grupo privilegiado controla, monopoliza o limita el acceso a la educación, al trabajo, a los servicios, a la atención sanitaria o a oportunidades de distinta índole.

La violencia de género también es un acto de discriminación y se caracteriza por estar dirigida a una persona o un grupo de personas debido a su sexo. En nuestras sociedades de tradición machista, la violencia de género afecta sobre todo a las mujeres. Se consideran violencia de género los asaltos, las violaciones, prostitución forzada, discriminación laboral, violencia física y sexual, castración, trafico de personas, acoso y hostigamiento sexual. Puede ocurrir en cualquier ámbito de la vida, la casa o la vía pública, el trabajo o la escuela, y afecta negativamente el bienestar social, físico y psicológico de la persona que lo sufre.
Apuntó De la Rosa Orozco que “el Estado mexicano debe respetar, proteger y garantizar los derechos de sus ciudadanos. Sin embargo, cuando este incumple de manera deliberada o no, sea por descuido o por omisión, genera situaciones de injusticia social preocupantes”.

En contraparte, la inclusión es la posibilidad de que las personas de bajos recursos sean incluidas en actividades como la cobertura de cargos políticos y públicos para hombres y mujeres, escuelas gratuitas para los niños de bajos recursos, nivelación de salarios y cobertura de servicios públicos a bajo costo, por citar algunos.
Finalmente, el profesional del Derecho clarificó que en una cultura de inclusión, las personas con discapacidad no son lastimeras ni víctimas, no son un problema, no son valientes ni héroes, más bien son seres humanos comunes y corrientes, con virtudes, defectos y necesidades. “Todos los seres humanos tenemos necesidades, necesitamos de otros, la única diferencia entre individuos es el grado de apoyo que necesitamos para satisfacer dichas necesidades”, manifestó al final.
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