Morelia, Michoacán – Juan Antonio Magallán
“El que paga para llegar, llega para robar”, esas son las prácticas con las que se ha contaminado Morena, refirió Ana Lilia Guillén Quiroz, integrante de la bancada de Morena en la cámara baja del Congreso de la Unión, al referirse al “desaseado” proceso interno de elección distrital del partido, mismo que fue tumbado la tarde del 30 de octubre por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
“La verdad no nos sorprendió que el Tribunal tumbara la elección interna, porque la forma en que se comportaron no fue la apropiada y quisieron atropellarnos a todos los militantes a los que Morena nos ha costado sangre, sudor y lágrimas”, expresó en entrevista Guillén Quiroz.

En tanto, resaltó que la reposición del proceso “será otra oportunidad” para demostrar que el partido no está podrido.
Luego de que el TEPJF tumbó la elección interna, el Consejo Nacional sesionará para determinar cuál postura se tomará, ante ello, la legisladora federal llamó a la militancia a no vender su voto, ya que en la elección del domingo, la compra de votos estuvo a la orden del día, con la finalidad de posicionar consejeros estatales.
Si tuviera vergüenza, Yeyo se iría del partido

En tanto, Ana Lilia Guillén resaltó que el dirigente interino de Morena en Michoacán, Sergio Pimentel Mendoza “debería tener tantita vergüenza” ya que el domingo pasado votó en un distrito en el que ni vive y fue quien movió los hilos para que Guiliana Bugarini obtuviera votos comprados (en 200 pesos cada uno) y poder llegar a una consejería estatal del partido.
“Si tuviera poquita vergüenza dejaría el partido, pero no la tienen. Quien tiene mañas, con mañas se muere, se ha aprovechado de los recursos humanos y financieros del partido para posicionar a sus consejeros”, aludió la diputada.
Finalmente lanzó un llamado a toda la militancia de Morena para que, ante la reposición del proceso de elección interna, no vendan su voto, porque el futuro de Morena está en manos de “unos pillos” que se quieren apoderar del partido para satisfacer sus propios intereses.




