Antonio Rojas Ávila – Morelia Michoacán
Después de que anoche el crimen organizado rebasara a las Fuerzas Armadas y tomara el control de la ciudad de Culiacán, Sinaloa, ante lo cual el Gobierno de México decidió retirarse y entregar el territorio a los grupos terroristas, el presidente Andrés Manuel López Obrador culpó a sus adversarios políticos de la alarma internacional que causaron estos hechos, ante la posibilidad de que el país haya perdido la capacidad de mantener el Estado de derecho en el territorio nacional.
“Acerca de si demostró debilidad el Estado, eso es más que nada una conjetura de los expertos, sobretodo de nuestros adversarios. Los conservadores no van a estar contentos con nada y van siempre a cuestionarnos. Nosotros no tenemos duda acerca de que fue la mejor decisión”, declaró el primer mandatario de México en su conferencia de prensa matinal de este viernes.

Ante la violencia extrema de los criminales, y ante su amenaza de atentar directamente contra la ciudadanía, el Estado debe de responder “con humildad”, consideró el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas:
“El poder no es prepotencia, el poder no es violencia. El poder es humildad. El poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”.

El despliegue de tropas armadas realizado ayer, jueves, por la noche sobre la ciudad de Culiacán ante el intento de las autoridades federales de capturar a Ovidio ‘el Chapito Guzmán, hijo del extraditado y condenado en Estados Unidos Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, significó la rebeldía abierta de este grupo armado contra el Estado mexicano, que sitiaron la ciudad y realizaron ataques directos contra la ciudadanía, con lo que para la doctrina militar internacional al menos este cártel de la droga se convierte en un grupo sedicioso y una fuerza terrorista, tema al que el presidente de México evade responder y mantiene el asunto en términos políticos.
“Yo encabezo un gobierno civilista. No es una dictadura militar o un gobierno civil con afanes autoritarios. Cuesta trabajo que esto se entienda, pero poco a poco los hechos van a demostrar que esta es la mejor vía”, fue una de sus respuestas.

Sin embargo, la prensa presente insistió en que los resultados al momento lo único que demuestran es que la violencia en México vive su peor momento, lo cual fue relativizado por el jefe del Ejecutivo federal:
“No queremos la guerra, pero bueno, son visiones, puntos de vista, y yo sostengo que defiendo la paz y la justicia, y no voy a cambiar”.
Insistió en que su estrategia para enfrentar al crimen organizado po pasa por el uso de la fuerza o la violencia, porque eso “todos saben” que no da resultados, y continuó culpando a sus adversarios de la situación del país:
“Nuestros adversarios quisieran que yo me equivocara. Andan a la caza de las corridas, de los gazapos. Entonces, a mí me ayuda que como no hablo de corrido, hablo despacio, pues así no les doy mucha oportunidad de perjudicarme. Pero la vida no sería vida sin el surrealismo”.

Ante la insistencia en que parece algo contradictorio que a la guerra armada abierta contra el Estado mexicano y la humillación de las Fuerzas Armadas no se responda con violencia legítima desde las instituciones, Andrés Manuel López Obrador respondió con una máxima:
“Quien usa la fuerza no tiene autoridad moral”.
En la próximas horas se espera que el jefe del Gabinete de Seguridad, Alfonso Durazo, salga a informar al país y al mundo sobre los sucesos de ayer, que mantienen a México en la zozobra.







