Por: Jaime Darío Oseguera Méndez
Durante los meses de septiembre y octubre el Colegio de Notarios de Michoacán, encabezado por el notario Licenciado Alfredo Palomares, en convenio con el Gobierno del Estado de Michoacán realiza la jornada conocida como el Mes del Testamento.
Esta jornada tiene como antecedente un Convenio Nacional entre la Secretaría de Gobernación y el Colegio Nacional de Notarios para facilitar a la población el otorgamiento de un instrumento tan importante para la seguridad jurídica del patrimonio de cualquier ciudadano.
El Testamento es, de acuerdo con el Código Civil del Estado, un acto revocable y libre, por el que una persona dispone de sus bienes y derechos y declara o cumple deberes para después de su muerte.
Subyace en el fondo la voluntad como fuente de las decisiones más importantes en la vida. A través del testamento el individuo decide de manera libre, voluntaria, sin presiones y en pleno ejercicio de sus facultades, la manera como se dispondrá de su patrimonio al momento de su muerte.
Todos vamos a faltar en algún momento. Este es siempre un tema sensible en las familias por la naturaleza de nuestra idea de la muerte, a la que deberíamos ver con más naturalidad como parte del ciclo vital que todos vamos a cumplir. Por eso el notario es un profesional del derecho que tiene que discernir estos temas con los ciudadanos, despojado de la emotividad que implica, para orientar debidamente sus decisiones.
Es un acto personalísimo. Nadie deberá obligar a otra persona a otorgar su testamento y tampoco se puede realizar a través de tercera persona. Por eso el notario estará atento a escuchar con respeto, atención y cuidado, las observaciones que le hagan, de manera que se puedan proponer las opciones que representen el mejor escenario para quien lo consulta.
Otorgar un testamento es una decisión de alta responsabilidad. Es de sobra conocido el adagio que dice que después de la vida y la libertad, uno de los bienes más preciados es el patrimonio. Asegurar la manera de distribuir los bienes tanto muebles como inmuebles, los derechos, acciones, obligaciones; activos y pasivos en general, es la mejor manera de no heredar problemas.
Otorgar un testamento es una decisión de vida, no de muerte. No se requiere tener cierta edad para definir la manera en que se pretende el manejo de los bienes de una persona. Lo que se requiere es estar lúcido y ser sensato, consciente de que hay que conducir las decisiones que uno toma en vida. Por eso la relevancia de esta figura, para garantizar que el esfuerzo patrimonial quede a buen resguardo de acuerdo con la decisión de quien lo construyó, en correspondencia con su esfuerzo.
Es una decisión que los herederos y quienes están alrededor deben respetar. A falta de testamento, el Código Civil del Estado establece la manera en que se debe dar el reparto, lo cual no en pocas ocasiones provoca la disputa o hasta el pleito abierto entre quienes tienen derechos hereditarios o a veces hasta entre quienes ni siquiera deberían aspirar al reparto. En el fondo, realizar un testamento es un acto de protección para la familia y patrimonio de quien lo dicta.
Tiene la ventaja adicional de que es revocable. La persona que lo otorga hoy, lo puede revocar mañana a través de uno nuevo, de manera que no quedan comprometidas como irreversibles las decisiones que ahí se expresen. En tanto viva el testador, pueden cambiar por su propia voluntad las cláusulas que ahí se establezcan.
Es además un trámite sencillo que los notarios de Michoacán, como profesionales en la materia, están plenamente habilitados para realizar. Basta tener tres testigos que no sean los propios herederos, sus ascendientes o descendientes y la voluntad de hacerlo.
El costo establecido para estas jornadas es menos de la mitad que en el período regular. Los notarios aportan su trabajo para que este noble fin se lleve al cabo. Con la tranquilidad para los michoacanos de que deberá registrarse en una base de datos nacional que es el Registro Nacional de Testamentos, lo cual garantiza una mayor seguridad.
Finalmente es un acto jurídico que requiere la más alta discreción, profesionalismo y confianza. El notario se convierte en una suerte de terapeuta y consejero de quienes son usuarios de nuestros servicios. El Notariado del Estado está preparado para garantizar la seguridad jurídica de los michoacanos.
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