Zona Cero
Por Eva E. Arreola
La estrategia de buenos deseos y la recomendación a los miembros de la delincuencia organizada para que “se porten bien” por parte del mandatario, Andrés Manuel López Obrador, no sólo empodera a los delincuentes, deja en estado de indefensión a los millones de mexicanos que votaron por él –que si bien merecido lo tuvieran- a quienes no votaron por él, también.
Y es que, a nivel nacional, el decomiso de drogas cayó estrepitosamente y los homicidios siguen al alza; durante el primer trimestre del mandato de AMLO, se decomisaron 30 mil 563 kilos de marihuana, cuando en el mismo periodo de Enrique Peña Nieto se logró asegurar 102 mil 831 kilos, según reporta la Sedena.
A todas luces y sin duda que quepa, México está hoy a merced de la delincuencia común, organizada y de todo tipo, de nada sirvió la tan mencionada Guardia Nacional desplegada en Michoacán, donde este viernes se reportan una serie de enfrentamientos que propiciaron el despliegue de fuerzas estatales y del Ejército en la zona para restablecer el orden.
Con la absolución por delincuencia organizada de “El Menchito”, Rubén Oseguera González, el mensaje de impunidad en este sexenio y la carta abierta por negociaciones por debajo de la mesa –que primero presumen, luego se retractan, después desmienten y finalmente cancelan–, da muestra clara de que el Gobierno Federal va dando tumbos, aprendiendo lo que no se debe hacer a costa de sangre y luto de las familias mexicanas.
Es obligación del Estado Mexicano garantizar la seguridad de la población, y de la población, el poner en su justa dimensión las responsabilidades de la Federación en materia de seguridad para que deje de escudarse en administraciones pasadas y asuma el combate a los ilícitos del fuero federal, como lo son el uso de armas, tráfico de drogas y delincuencia organizada, mismos que flagelan y vulneran a la población.
Como en Veracruz, seguramente el Presidente de la República recurra al señalamiento y descrédito de las autoridades estatales en materia de procuración de justicia o culpe incluso al gobernador Silvano Aureoles de la incursión de hombres armados en Tepalcatepec, como ha sido la constante en el manejo mediático y político que ‘cabecita de algodón’ le da a las crisis en su mandato.
Y qué decir de los representantes populares de enfrente y los líderes de partidos políticos diferentes a Morena, brillan por su ausencia, el Presidente no tiene oposición tácita, ni ficticia ni de ningún tipo, ¿será porque tienen una larga cola que les pueden pisar –como a Rosario Robles—y prefieren no enemistarse con López Obrador?, la realidad es que nadie, ni la sociedad, ni quienes deberían velar por los mexicanos, senadores, diputados locales y federales, hacen contrapeso a la vorágine de errores que están llevando al país a una espiral de balas, sangre y muerte que se combaten con dichos como “no mortifiquen a su madres”.
Yo nomás digo, que el momento de hartazgo de la población está más cerca de lo que parece, que la división política y la “política” que desde Palacio Nacional se aplica contra los delincuentes se está quedando rabona, muy rabona. #YoNomásDigo
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