No se le puede llamar de otra manera al proyecto legislativo que el Partido del Trabajo tiene en agenda para “regular a los medios informativos” y que “no se conviertan en un instrumento de la derecha” en las elecciones de 2021 y 2024. Preocupante que este partido tenga representación en el Congreso de la Unión, con sujetos como el diputado federal Oscar González Yáñez, presentador de la iniciativa, y más alarmante aún, que formen parte de la autollamada cuarta transformación.

Ni modo que nieguen esto último. No hay por dónde. El PT formó, junto a Morena y el PES, la Coalición Juntos haremos Historia, con la que Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia de la República, y la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

O sea, estos energúmenos petistas traen vara alta. Y si no es así, lo más deseable es que el líder máximo de la cuatroté se deslinde claramente de ellos y sus simiescas propuestas.

Dijo el mentado González Yáñez, textual: “tenemos nuestra agenda de medios de comunicación. Si nosotros no regulamos a los medios de comunicación, se van a convertir en el instrumento fundamental de la derecha en el 21 y en el 24. Solamente ganamos elecciones (sic), pero no hemos desmantelado los poderes fácticos, ni los hemos regulado”.

Conocíamos que en el PT pululan adoradores del régimen de Corea del Norte y del chavismo-madurismo que tiene secuestrada a Venezuela; no sabíamos, sin embargo, que su desfachatada y desfasada “herencia comunista” la pretendieran promover en México como parte de una “agenda legislativa para medios de comunicación”.

Preocupa y alarma, por supuesto. Ahí están, pululando. Y lo más grave es que el pro chavismo-madurismo cuatroteísta no sólo está en el PT. Sus admiradores y promotores se reproducen también en Morena.

Que se deslinde, de manera contundente el Presidente, es lo deseable; o habremos de pensar acaso que el PT avanza en la primera línea de ataque contra los medios de comunicación, a los que el propio mandatario lleva nueve meses descalificando y criticando: conservadores, fifis, cómplices de la mafia en el poder, opositores, enemigos de la cuarta…

¿Tiene una cosa que ver con la otra? ¿O el maoísta (no se ría, así se presenta), Gónzalez Yáñez habla nomás a lo pendejo?

Buena señal que la Secretaría de Gobernación haya marcado distancia. Pero no es suficiente. Porque ahí están, atrincherados, pululando…

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!


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