Melissa García – Morelia, Michoacán
Cuatro féretros, en uno de ellos un amigo entrañable, leal, ese que siendo joven contaba con la amistad más cercana del mandatario estatal, ese que siendo el protector de la familia desgarró el discurso que en honor a su partida se ofrecía en Palacio de Gobierno.
A Silvano Aureoles Conejo se le escuchó humano, propenso como tantos otros al llanto, a la tristeza que enmarca la partida de los seres queridos.
En las palabras de despedida para quienes murieron en el accidente aéreo del 24 de julio, el gobernador michoacano expuso el dolor que en diversos momentos le arrancó el habla, sobre todo cuando recordó a quién por mucho fue un amigo leal, el doctor Germán Ortega.

El patio principal de Palacio de Gobierno enmarcó uno de los momentos más emblemáticos del gobierno silvanista, el recinto sirvió como despedida para los dos funcionarios públicos que “murieron en cumplimiento de su deber”, así como para los dos pilotos que tripulaban la aeronave caída.
A mi querido Germán siempre lo voy a recordar como un joven médico, idealista, alegre, con ganas de aprender, decía el mandatario mientras se aclaraba por momentos la garganta.
“Personalmente excelente amigo, y protector de mi propia familia”, ahí la pausa fue grande, honda, solemne, humana, sin la investidura del hombre que representa, Silvano Aureoles, el gobernador.

El llanto no sólo fue del mandatario, a la distancia, algunos de los presentes se limpiaba el rostro, las lágrimas, mientras que cabizbajos escuchaban el mensaje.
“Con Germán iniciamos hace años ya, no voy a olvidar los esfuerzos que hacíamos para llevar caravanas de salud a los municipios más apartados y más necesitados, ahí es cuando supe que sería un compañero de batallas que nunca claudicó y nunca escatimó algún esfuerzo”.
“Tu partida querido amigo, nos deja una pena difícil de comprender y superar, tu ausencia será un estímulo y ejemplo para seguir sirviendo a Michoacán, fuiste un ser un humano con cualidades excepcionales e irrepetibles”, exponía el mandatario.

Con la solemnidad que la ceremonia requería, los féretros de madera fueron cubiertos con la bandera nacional, perfectamente separados uno de otro, estuvieron identificados con las fotografías de los fallecidos, José Martín, Germán, Humberto y Arturo, detrás de ellos, los funcionarios del gabinete legal flanquearon al gobernador, cualquiera de ellos pudo ser una de las víctimas, todos y cada uno, acompañan constantemente al mandatario en las giras de trabajo como a la que asistirían el secretario de Seguridad Pública y el director del Seguro Popular.
A mi amigo Martín, valiente y determinado, siempre le voy a reconocer que me haya acompañado más allá del compromiso y la responsabilidad como funcionario público, mencionó el gobernador.
“No olvidaré nunca aquel abril del año 2016, el día que como gobernador decidí ir personalmente a una de las zonas de las regiones más complejas, sobre todo en esa etapa por el crimen organizado, a la comunidad de Cenobio Moreno, en el municipio de Apatzingán, difícil momento, pocos pudieron acompañarme pero Martín ahí estuvo, decidido y entregado, para decir y mostrar con hechos que aquí no había cabida para los delincuentes”.

La capacidad y arrojo de Martín, estimó Aureoles Conejo hizo que desde su llegada en 2014 enfrentara “sin titubeos el peor episodio de la historia del Estado en materia de seguridad”
“La injusticia era algo que lo indignada profundamente”, carraspeó el mandatario mientras de nueva cuenta hacía un pausa para respirar, para dejar pasar las lagrimas y continuar con su mensaje.
“Siempre vamos a recordarlo como un hombre leal, pero sobre todo como una persona comprometida que se la jugó por Michoacán”, exaltaba el gobernador mientras comenzaba a agradecer la presencia de todos, de aquellos que acompañaron desde sus trincheras a los funcionarios como aquellos que hoy hacían presencia para despedir a los amigos.
Las guardias de honor fueron sustituidas innumerables veces, el pase de lista resonó el “presente” al escuchar los nombres, principalmente de los funcionarios, las salvas retumbaron en el lugar como el doloroso adiós que Silvano Aureoles expresó.
Cuatro féretros salieron de Palacio de Gobierno, entre ellos iban los amigos entrañables y leales al gobernador michoacano.




