Antonio Rojas Ávila – Morelia Michoacán

Un usuario con destacado historial crediticio contó a primeraplananoticias.mx que lo llaman al menos siete veces diarias para ofrecerle tarjetas de crédito, en especial del banco HSBC. Después de negar los ofrecimientos decenas de veces finalmente se decidió por una tarjeta de esta institución bancaria decidió acudir a la sucursal y se llevó una sorpresa que nadie esperaría.

Y es que después de sentarse a esperar su turno para hablar con un ejecutivo, finalmente al estar al frente del escritorio solicitó la tarjeta HSBC Zero, la cual es ofrecida a cientos de miles de mexicanos vía telefónica, y al indicar que era un cliente nuevo el empleado bancario le señaló que en las sucursales no tienen manera de generarle la solicitud de tarjeta de crédito, a pesar de que en todos sus comerciales e información oficial indican que esta es la manera de tramitarla.

Extrañado y sorprendido, el ciudadano pidió que entonces le requirieran al Centro de Atención Telefónica que les generara la solicitud, lo cual fue aceptado amablemente por el ejecutivo, quien llamó directamente a la línea del banco. El asunto se fue poniendo más curioso cuando frente al cliente potencial la operadora le dijo al empleado de HSBC que por ese canal tampoco tenían manera de iniciar el trámite.

Ante ello, el atento ejecutivo pidió al ya no tan probable cliente que generara su solicitud en línea, es decir por medio de la página de internet del banco. El protagonista de esta historia se sentó en la salita de espera de la sucursal, y al revisar de arriba a abajo la página web de HSBC no encontró enlace alguno que le permitiera solicitar la tarjeta. Posteriormente mostró el hallazgo al dependiente y este lo confirmó: tampoco se podía pedir vía digital la tarjeta.

En un póstumo intento, el solicitante ingresó al “chat” que ofrece la página del HSBC para consultarle cuál era la manera de tramitar la tarjeta, pero la aventura tomó tintes kafkianos cuando el interlocutor digital indicó:

Después de intentar (por todas las maneras que el lenguaje humano permite) consultarle al robot cómo es que estando en la sucursal no le podían entregar una tarjeta de crédito, sin que hombre y máquina lograran entenderse, el Ejecutivo Virtual decidió soltar toda la información que tiene sobre la tarjeta, la cual culminaba de la siguiente forma:

Al regresar circularmente al inicio de la historia, el usuario ya no pudo más que reír mientras mostraba el resultado al ejecutivo humano, y ahora al gerente de la oficina, el cual ya se había acercado a estas alturas. Era un hecho: a pesar de estar en la sucursal y de contar con la documentación, los empleados estaban atados de pies y manos.

“Tendrá que esperar a que lo llamen del call center a ofrecerle la tarjeta, y cuando ahí le den un folio lo podremos atender”, indicaron ambos..

¿Pero el call center no es subcontratado, es decir que pertenece a otra empresa? ¿Me está queriendo decir que los empleados de HSBC no tienen forma de entregar sus propias tarjetas?”, preguntó incrédulo el solicitante.

“No señor. Si no es cliente previo del banco, no podemos”.

El posible cliente, después de ser cazado y acosado telefónicamente por meses, después de hacerse presa fácil para el HSBC, salió del banco tal como entró: sin tarjeta.


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