Morelia, Michoacán – José Cacho

Se calcula que, en este momento, más del 80 por ciento de las tierras de cultivo en Michoacán presenta diversos grados de daño, erosión y degradación, derivados del empleo de agroquímicos.

Esta situación ha llevado, incluso, a una crisis en el sector productivo de las berries según advirtió el gobernador Silvano Aureoles Conejo, durante la presentación de un programa de agricultura sustentable que apuesta, precisamente, a revertir esta problemática.

Y es que, lo más preocupante, es el efecto que tienen los agroquímicos en la salud tanto de los productores como de los consumidores finales.

Es tal, que la Organización Mundial de la Salud publicó un Código Internacional de Conducta para la distribución y uso de plaguicidas, ya que la contaminación ambiental que producen afecta a la vida humana, dado el “consumo de restos de plaguicidas en los alimentos y, posiblemente, en el agua potable”.

Dicho panorama es especialmente preocupante para una entidad agro-productora como la nuestra. Como señaló el mandatario, “somos líderes mundiales en (producción de) aguacate y berries; pero estamos teniendo problemas muy fuertes por este uso de agroquímicos”.

Así, y con fin de encaminar a Michoacán hacia una agricultura sustentable, el Gobierno del Estado promueve ahora un plan para promover el uso de fertilizantes no dañinos para el medio ambiente, que sustituyan a los agroquímicos habituales.

Se trata, decía Aureoles Conejo, de frenar la degradación de nuestros suelos, a la par que ofrecer alternativas que beneficien a los productores michoacanos, tanto en salud como en ingresos económicos.

Actualmente, informó, “hasta el 50 por ciento de los egresos de los productores corresponde a gastos de fertilizantes químicos”, por lo que el cambio a los biofertilizantes podría mejorar la calidad de producción, pero también aumentar las ganancias para el campo estatal, ya que representan un 90 por ciento de ahorro en relación con los productos habituales.

El plan

El Programa de Agricultura Sustentable fue lanzado el 17 de junio anterior en Los Reyes, el municipio michoacano que encabeza la producción de berries y donde el gobernador Aureoles Conejo se pronunció por eliminar los residuos tóxicos de los productos alimenticios.

En su primera etapa, el programa atenderá, en forma integral, a aproximadamente mil productores, quienes trabajan 6 mil 700 hectáreas productivas de seis regiones en el estado, según este orden: 5 mil hectáreas de maíz, 500 hectáreas de limón y mil 200 más de zarzamora.

Es una estrategia que observa “la ruta de la biodiversidad que nos hemos trazado para volvernos un estado sustentable”, dijo el también ingeniero agrónomo por la Universidad de Chapingo.

En ese sentido, el plan que ha arrancado en regiones como el Bajío, Lerma-Chapala y la Tierra Caliente de Tepalcatepec entre otras buscará, en primer término, sustituir los agroquímicos con fertilizantes naturales, pero también promover un cambio importante en los sistemas de la agricultura tradicional.

“Implica todo un proceso de concientización” entre los productores, a quienes se brindará un programa de capacitación para el uso de técnicas o prácticas agrícolas sanas, adecuadas para el tipo de suelo y clima en cuestión.

Por otra parte, expuso, se busca también cambiar el patrón establecido por las grandes empresas a través de la mercadotecnia y optar por fertilizantes hechos a base de productos naturales”.

“No tengo nada en contra de ellas, pero requerimos modificar los patrones (para el uso de agroquímicos)”, puntualizó el gobernador.

La problemática

La contaminación ambiental provocada por agroquímicos es grave ya que, precisamente, estos representan una de las tres principales fuentes del llamado gas efecto invernadero, el óxido de nitrógeno.

Según estudios de la Universidad de Chapingo, el 78 por ciento de las emisiones de este óxido deriva la agricultura industrial; además, más del 90 por ciento del suelo cultivable ha bajado ya sus niveles de fertilidad por la misma causa: el uso de químicos para acelerar la producción.

En el resto del mundo, los estudios señalan que en la segunda mitad del siglo XX la utilización de fertilizantes químicos se multiplicó nueve veces, en una tendencia al alza que ha terminado por incidir en graves problemas de salud pública en distintas regiones del planeta, como ha advertido la Organización de las Naciones Unidas.

La industria agroquímica se compone por grandes transnacionales que se sirven de la mercadotecnia para posicionar productos que han dañado los suelos como los cuerpos de agua, produciendo a la larga “la contaminación de los productos agrícolas y que finalmente son consumidos por la población con los efectos secundarios cuantificados en la OMS” (Horizonte Sanitario, vol. 4, núm. 1, 2005, pp. 28-40).

En Michoacán, esta realidad ha impactado de forma tal que los agroquímicos son considerados “incluso, un factor generador de cáncer de mama y problemas de insuficiencia renal”, lamentó el titular del Ejecutivo estatal.

Por ello, es importante que este Programa de Agricultura Sustentable se posicione y crezca, porque es una vía para recuperar nuestros suelos, con el uso de productos naturales, y de mejorar nuestra salud, indicó el ingeniero Aureoles.

NUMERALIA

92% de los suelos en México padecen baja fertilidad
900% creció el uso de agroquímicos a nivel global, entre 1950 y 1998
6 mil 700 hectáreas, las que se buscan sanear en Michoacán.

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