Morelia, Michoacán – Juan Antonio Magallán

Con la aprobación de Reforma Laboral en el Congreso de la Unión se pretende acabar con el charrismo sindical, en eso coinciden tanto legisladores como el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

En Michoacán hay dirigentes sindicales que llevan 10, 15, 20 y hasta 27 años al frente de un sindicato, se las han arreglado para generar canonjías con sus agremiados para mantenerse en la dirigencia, llegaron con la boca llena de democracia, pero ya en el poder, se han engolosinado.

Bajo el auspicio de los Contratos Colectivos de Trabajo (muchos de ellos leoninos y con fuertes cargas al erario público), las dirigencias del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Poder Ejecutivo (STASPE); el Sindicato de Empleados Municipales, Administrativos y Conexos de Morelia (SEMACM) y el Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM) no han soltado el hueso durante décadas, la suma de sus años como líderes llega al medio siglo.

Foto: ACG

Antonio Ferreyra Piñón, secretario general del STASPE ha sido dirigente desde la administración estatal de Lázaro Cárdenas Batel (2002-2008). Para mantenerlos contentos, el sindicalista cada año le rifa a los más de ocho mil sindicalizados, viajes a la playa, casas y automóviles, además de que con sólo tronar los dedos, es capaz de paralizar los trabajos burocráticos de todas las oficinas gubernamentales, claro, eso ante la falta de pago o violaciones contractuales.

Toño Ferreyra le tumbó la dirigencia a Carlos Pintor Mercado, quien había estado durante 27 años al frente del sindicato, la bandera en la campaña de Ferreyra fue “la democracia y renovación”, ya no está lejos de alcanzar al anterior dirigente, le falta una década nada más. En sus reelecciones, se han dado casos que él representa a la única planilla registrada, por lo que el voto en las urnas sindicales, resulta ser mero trámite.

El STASPE forma parte del listado de 35 sindicatos que no han transparentado sus plataformas, tal como lo marca la Ley de Transparencia estatal, así lo ha dado conocer el Instituto Michoacano de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Imaip).

FOTO: ACG

Otro de los líderes michoacanos que se ha aferrado al poder sindical, es el secretario general del SUEUM, Eduardo Tena Flores, quien se ha mantenido en la dirigencia desde principios del siglo XX, ya casi cumple sus dos décadas al ser reelegido durante ocho veces.

Cuasi religiosamente, cada año coloca banderas rojinegras en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), institución cuyos alumnos han perdido meses enteros de clases porque al SUEUM o no les han pagado sus bonos, o les adeudan despensas o quieren aumento salarial. En bonos y despensas se erogan más de 100 millones de pesos anuales para el sindicato que representa. No es de extrañar que al igual que el STASPE, el SUEUM tampoco haya cumplido con transparentar sus recursos ante el Imaip.

En el ámbito municipal se pintan solos. Jorge Molina Bazán, secretario general del SEMACM es dirigente vitalicio de la organización gremial, quien bajo la bandera de líder sindical se pasea en su automóvil Jaguar en una de sus casas ubicadas al sur de la capital michoacana.

Molina Bazán lleva 27 años al frente del SEMACM, se dice que tiene aliados en el Tribunal de Conciliación y Arbitraje para armar sus cochupos y con sus delegados sindicales maiceados, controla cada área del ayuntamiento capitalino.

La base trabajadora señala que Molina Bazán genera reelecciones sin avisar a sus agremiados. Además hace firmar documentos en blanco a los sindicalizados para luego generar canonjías como le convenga, así como ofrecerlas en campañas políticas.

También en el gobierno municipal, destaca la dirigencia de Ernesto Santamaría Reyes, quien es secretario general del Sindicato Demócrata de Empleados Municipales de Morelia (SIDEMM), desde la formación del gremio en la administración del priista Wilfrido Lázaro Medina ha sido su cabecilla, posteriormente negoció con Salvador Abud, alcalde sustituto, el independiente Alfonso Martínez y ahora con el morenista Raúl Morón, quien ya cumplió siete años como líder.

FOTO: ACG

Mención especial y el galardón del charrismo se lo lleva Rodolfo Rodríguez López, personaje que duró 30 años al frente del Sindicato de Trabajadores Asalariados del Organismo Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Morelia (STAOOAPAS), quien actuaba en opacidad y discrecionalidad.

En su estadía al frente del STAOOAPAS acaparaba un tercio de recursos totales del organismo para sus prebendas sindicales, repartidos entre un pequeño grupo. Renunció en diciembre de 2017 para ocupar cargo en la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC). De transcendidos se sabe que el STAOOAPAS hasta mesa de billar tiene en sus instalaciones sindicales, para que los obreros reposen sus extenuantes labores diarias.

El ex dirigente recibió en 2016 dos millones 334 mil 645 pesos, por concepto de “Ahorro Extraordinario Anual”, lo cual representa el 5 por ciento del ahorro de los 823 trabajadores del OOAPAS, con un fondo total en esa anualidad de 39 millones de pesos.

Foto: Agencia Altorre

También en el Ayuntamiento de Morelia está el caso del dirigente Marco Antonio Solórzano Orozco, quien se ha mantenido al frente del Sindicato de Limpia y Transporte durante 12 años, inclusive cambió los estatutos del sindicato para ser dirigente vitalicio.

La nueva ley laboral acabará con los contratos de protección porque ahora los sindicatos tendrían que someter a votación los CCT con sus agremiados; las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje ahora forman parte del Poder Judicial y se creará el Centro de Conciliación y Registro Laboral (CCRL) para arreglar conflictos patronales entre las partes.

Se supone que con la Reforma Laboral recientemente aprobada, los sindicatos tendrán que hacer públicos sus Contratos Colectivos de Trabajo (CCT), ya se verá si en el corto plazo, los sindicalistas acatan las disposiciones legales.

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