
Manos fuertes, piernas de futbolista, bigote de Pancho Villa y sonrisa de Mauricio Garcés. ¿Cómo no iba a caer rendida a sus pies? Se la creí toditita al Ruly My King de mis amores cuando juró y perjuró que sus tiempos de chairo-porro habían quedado atrás; pensé, bandejamente, que, como no había ganado la alcaldía por méritos propios, le iba a echar más ganas al asunto y pos nada.
En franca caída y desenamoronamiento chairesco, mi corazón gitano sigue negado a creer que los orígenes de la dichosa campaña negra contra Silvano -Aureoles-, funcionarios, diputados y políticos, tienen las raíces bien arraigadas en las oficinas municipales de Allende. Luego me acuerdo del pasado, imborrable, de los involucrados y me doy de topes en la pared.
La noticia de la denuncia que interpuso el gobierno silvanista contra la dichosa guerra negra, encabritó gacho al Ruly de mis amores, que jura y perjura que su administración no tiene nada que ver con esos memes tan malhechos. Léase pues: Pepe el Toro es Inocente, ¡toritoooooooooo!, -no te preocupes cariñote, yo te defiendo, nomás eso faltaba-.
En esta defensa poco le ayudan Humberto Arroniz, secretario del ayuntamiento, “lamentando” que la administración estatal haya acudido a los tribunales para aclarar el tema y el silencio, rabioso (anda que no lo calienta nada), del tristemente célebre Pájaro (Antonio) Aguilera. Ambos personajes de oscuro pasado y deprimente desempeño en la función pública.
Reza la voz pópuli: si tiene pico de pato, camina como pato, grazna como pato y se llama pato, entonces… perro no es, por mucho que intente ladrars.
A mi ignorante parecer, pos no debiera enojarse el municipio y menos Ruly My King; finalmente, si no tiene vela en el entierro, lo mejor es que sea desde las instancias jurídicamente responsables donde se deslinden las responsabilidades del caso, ¿cuál es el miedo, papá?
Lo cierto es que lo ocurrido al mandato de mi adorado ladrón de sueños, le obliga a meter freno de mano y reflexionar a conciencia sobre cómo se está conduciendo el gobierno municipal del que aspira salir a suceder al Jefe del Ejecutivo, porque, luego de que ganó sin ganar el ayuntamiento capitalino, ya se ve sentadito en el dicho Solio de Ocampo, ajá.
Y mientras unos se persignan con la guerra sucia, “escándala”, y en serio, lo ocurrido desde el Instituto Municipal de Planeación y la Secretaría de Servicios Públicos Municipales vía dirección de Residuos Sólidos. Tema donde tuvo que meter mano el pobre Gabriel Prado, secretario de Administración, que ya no haya cómo resolver tanto desmán de sus compañeritos de gabinete.
Esteban González Luna, director de Residuos, andaba muy fiero poniendo a diestra y siniestra a “su” gente de confianza en puestos estratégicos; agarró tanto vuelo que no midió lo que andaba haciendo y de la nómina brincó el nombre de Amed Mondragón Rodríguez, uno que antes había estado en la dirección de Mercados como coordinador de Inspectores y de donde salió chispado por presuntos malos manejos, nivel que le quisieron dar en la oficina de los basureitors.
Con plaza de Inspector B, esto es ganando unos 3 mil 81 pesos de sueldo quincenal, el hombre recibía o recibe además mil 88 pesos de ayuda para transporte, 347 pesos por tiempo extra y 444 varillos por prima dominical, algo que a algunos de sus compañeritos nomás no les gustó porque el hombre ¡no trabaja los domingos! -¿Osea cómo?-.
Cuando su presencia en Residuos Sólidos fue reclamada al secretario de Administración y éste a su vez cuestionó a don Esteban, la bella respuesta fue que es amigo in-ti-mí-si-mo de César Fernando Flores García, director del Implan, con quien juega en el Club deportivo basquetbol cada semana y por tanto, era su carnal recomendadito, entonces, inna-mo-vi-ble.
Pa´ las pulgas de Prado, el hombre rapidíto salió volado de Residuos y ahora está instalado en el Instituto Municipal del Deporte, según el reporte de Radiopasillo que, regularmente, está rebien informado.
Las cosas no le salen bien pues a Ruly My King, ocupadísimo ahorita con la bronca que le brotó en el tema de las luminarias, ora resulta que las que instaló no sirven y ya le echó la culpa a la ciudad misma por tener cableado tan viejo (que pida perdón Morelia, la Ciudad de la Cantera Rosa, a su bello presidente municipal).
Las condenadas luminarias no le han permitido a My King asentar el golpe de estado que pretende darle a Proactiva -ahora Veolia-, la empresa administradora del Relleno Sanitario de Morelia, que cambió de razón social, a la que Ruly quiere acusar de manejos irregulares y a la que no le ha pagado el servicio pactado en el contrato que fenece hasta dentro de algunos años, el cual quiere echar para abajo mi alcalde favorito del mundo mundial.
La crisis estuvo a punto de tronar hace unas semanas cuando en el oloroso relleno se registró un incendio que alcanzó hasta la inoperante planta recicladora heredada -creo- que por Fausto Vallejo.
Sin un plan de Contingencias, los trabajadores del relleno no hallaban qué hacer; llegó la policía y luego el director de Residuos Sólidos y nada que controlaban la conflagración de la zona aledaña al relleno, afortunadamente, con los olores del lugar, el aroma a quemado pasó desapercibido, pero las imágenes, ahí están.
El pleito con los de Proactiva hoy Veolia, se antoja que será fuerte y tardado; por un lado, mi Ruly se niega a seguir pagándole a la empresa sus servicios por la disposición final de la basura, so pretexto de que la concesionaria “infla” excedentes; los proactivos ya alista la defensa de su concesión que aún le restan varios años de contrato.
¿A quién le va usted, amable lector?







