Juan Antonio Magallán – Morelia, Michoacán
El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta aceleró y precipitó la descomposición social de México, por lo que “seguiré sin creer las razones objetivas y subjetivas de que su muerte fue a manos de un asesino solitario”, declaró Alfonso Durazo Montaño, quien era secretario particular del priista en el momento de su asesinato, el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana.
En conferencia de prensa, el funcionario federal dijo que el asesinato de Colosio marcó la vida política de México y atizó que “lo único que puede decir” es que las investigaciones seguirán su curso para dar con los verdaderos responsables del asesinato del entonces candidato presidencial priista.
“Ya son 25 años del lamentable hecho. No creo, ni creeré por razones objetivas y subjetivas en la versión del asesino solitario con su mano armada. Eso resulta irrelevante, pero espero que en algún momento de la vida del país alguien aporte elementos adicionales para retomar la debida conclusión de las investigaciones del caso”, refirió.
El asesinato de Colosio se ha convertido en un mito de la Historia Contemporánea de México, pues algunas versiones sostienen que tras su discurso del 6 de marzo de 1994 ante inversionistas que participarían en el Tratado de Libre Comercio (TLC), impulsado por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, Colosio se ganó la enemistad de una poderosa clase política priista y de un sector del empresariado mexicano.

A un cuarto de siglo, la idea permea en el consciente colectivo de los mexicanos, y a pesar de que se tiene la idea de que fue un crimen de Estado, el culpable probado por las autoridades del momento fue Mario Aburto Martínez, quien, aseguran, “actuó de manera aislada”.
En el discurso citado, Colosio Murrieta fue puntual, pues sus señalamientos buscaban acabar con un priismo rancio que usaba su poder corporativo para amasar poder político y económico.
A continuación se dejan algunos extractos.
“Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia”.
“Como partido, tuvimos un nacimiento que a todos nos enorgullece: el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura”.
“Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI. Por eso hoy, ante la contienda política, ante la contienda electoral, el PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley!”
“¡Cambiemos, sí! ¡Cambiemos! ¡Pero hagámoslo con responsabilidad, consolidando los avances reales que se han alcanzado, y por supuesto, manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura! ¡México no quiere aventuras políticas!”
“¡México no quiere saltos al vacío! ¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces! ¡México quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia!”
“Proponemos la reforma del poder para que exista una nueva relación entre el ciudadano y el Estado. Hoy, ante el priísmo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo”.
“Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”.
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