Morelia, Michoacán
A propósito de la temporada primaveral, en la que las alergias se agravan o aparecen, aquejando a niños y adultos, la alergóloga, adscrita al Hospital General Regional No. 1 de Charo, Lissette Ramos Valencia, expresó mediante una rueda de prensa, que llega a incrementarse la atención de manifestaciones alérgicas en la consulta de esta especialidad, en un 40% a 60%.
La especialista habló de que si bien no existen las alergias primaverales como tal, sí hay un incremento de reacciones y se debe a que en el ambiente hay una mayor cantidad de reproducción del polen de pastos y algunas otras malezas. Así mismo, aseveró que la rinitis alérgica es una de las principales expresiones de la alergia durante esta temporada, pues se ha presentado hasta en un 50% de los adolescentes y abarca en la sociedad hasta un 75%, incluyendo adultos y pediátricos, y que la dermatitis atópica y el asma son otras formas de alergia que presentan picos en esta temporada.
Explicó que la rinitis causa una inflamación crónica de todas la mucosas de ojos, nariz, garganta y bronquios, lo que hace que se manifieste de diferente manera, y es ahí donde reside la importancia de acudir a realizarse las pruebas correctas, ya que no existe la alergia al ambiente como tal, y que es una patología que causa un deterioro en el estilo de calidad de vida en los pacientes, ya que los síntomas limitan el sueño y las actividades de la vida cotidiana.

La dermatitis atópica, abundó la pediatra, existe en gran cantidad y se presenta principalmente en niños, aunque también lo llegan a padecer los adultos. Se presenta con una piel debilitada y engrosada que causa abundante comezón, para lo que se requiere conocer qué es lo que causa esa alergia para así recetar un tratamiento específico.
Ramos Valencia, afirmó que en el IMSS se realizan las pruebas de alergias a través de aplicadores especiales, que contienen una pequeña cantidad de sustancias alergénicas (alrededor de 70 alérgenos como polvo, animales, polen, hongos, etc) que se aplica en la primera capa de la piel, provocando que las células (basófilos, eosinófilos y linfocitos) causen inflamación en la piel o una pequeña roncha, y así determinar el origen de la alergia.
Así también, destacó que la alergia no se quita, sólo se controla, por lo que los esquemas de inmunización, ya sean vacunas cutáneas o sublinguales, puede tener una duración de tres a seis años, de acuerdo a la guías, con lo que ayudará a mantener los síntomas controlados durante cinco, 10 y hasta 15 años, dependiendo del paciente y su exposición al alérgeno, pero que serán los únicos que garantizarán una mejoría y evitarán el desencadenamiento de más padecimientos asociados como el asma, que dicho sea de paso, tiene un 80% de probabilidad de desarrollo en pacientes con rinitis crónica.







